El peso mexicano inicia la sesión alrededor de los 17.85 por dólar, en un entorno marcado por una fuerte aversión al riesgo global. Desde las primeras horas, la moneda ha mostrado debilidad, presionada principalmente por factores externos que han fortalecido al dólar.
El detonante central es el repunte del petróleo Brent, que alcanzó los 110 dólares por barril tras el escalamiento del conflicto en Irán, incluyendo ataques a infraestructura energética. Este aumento no solo impacta al sector energético, sino que también reconfigura las expectativas inflacionarias a nivel global.
La Fed endurece el panorama
En este contexto, la Reserva Federal decidió mantener las tasas en el rango de 3.50%–3.75%, reforzando una postura restrictiva. Las declaraciones de Jerome Powell fueron clave para los mercados, al dejar claro que no habrá recortes si la inflación no muestra avances.
El mensaje incluso dejó abierta la posibilidad de nuevas alzas, lo que impulsó al dólar y redujo el atractivo relativo de monedas emergentes como el peso. Este cambio de expectativas debilita uno de los principales soportes de la divisa mexicana: el diferencial de tasas.
Factores locales: T-MEC y política energética
A nivel interno, el panorama también suma elementos de incertidumbre. El inicio de las negociaciones para la revisión del T-MEC, encabezadas por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, es visto como un proceso clave para la competitividad regional.
Sin embargo, en el corto plazo, estas conversaciones introducen una prima de riesgo, dada la complejidad de los temas comerciales y políticos involucrados.
A esto se suma la postura de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha reforzado el discurso de soberanía energética bajo la consigna de que “México no se vende”. Si bien este enfoque fortalece el control estatal, también genera dudas en el mercado sobre el manejo de subsidios en un entorno de altos precios del petróleo.
El encarecimiento del crudo representa un escenario mixto. Por un lado, beneficia los ingresos vinculados a Pemex, pero por otro incrementa los costos de importación de combustibles y presiona la inflación interna.
En este contexto, el mercado observa con atención cómo se equilibrará este impacto sin comprometer la estabilidad económica.
Datos positivos que moderan el panorama
A pesar del entorno adverso, algunos indicadores ofrecen señales de soporte. El empleo manufacturero mostró un ligero repunte, mientras que la visita del presidente de Alemania abre oportunidades para diversificar la inversión extranjera.
Estos elementos podrían actuar como contrapeso frente a la dependencia del mercado norteamericano.
Perspectiva: volatilidad y presión al alza
Para el resto de la jornada, se anticipa un escenario de alta volatilidad con un sesgo hacia la depreciación del peso. El soporte inmediato se ubica en 17.72, mientras que la resistencia psicológica se acerca a los 18.00 por dólar.
El comportamiento del tipo de cambio dependerá en gran medida de la evolución del conflicto en Oriente Medio y de la interpretación del mercado sobre la política monetaria estadounidense.
En este entorno, el peso mexicano enfrenta una combinación de presiones externas e internas que lo mantienen en una posición defensiva, con un margen limitado para recuperar terreno en el corto plazo.
