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Crisis energética a la vista, ataque a South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo, escala la guerra

El bombardeo sobre el corazón gasífero iraní provocó represalias contra Qatar y Emiratos, disparó el petróleo y elevó el riesgo de una crisis energética

South Pars.
South Pars. El mayor yacimiento del mundo sufrió daños en su infraestructura por un ataque atribuido a Israel. (Especial de un video de @ariel_oseran)

El ataque contra South Pars, el mayor yacimiento de gas natural del mundo y uno de los pilares energéticos de Irán, escaló la guerra y encendió las alertas de una posible crisis energética de grandes dimensiones.

Medios internacionales reportaron este miércoles que Israel golpeó el campo gasífero compartido con Qatar y que Estados Unidos fue informado con antelación, aunque no participó en la operación.

De hecho, The Wall Street Journal, reveló que el presidente estadounidense Donald Trump conocía el plan y lo respaldó como advertencia a Teherán, aunque después pidió frenar nuevos ataques contra infraestructura energética iraní.

Ataque al mayor yacimiento de gas del mundo

Por lo pronto, lo que es un hecho es que la gravedad del golpe no es simbólica, sino que podría tener graves consecuencias debido a que South Pars/North Dome es considerado el mayor yacimiento de gas del planeta y está compartido por Irán y Qatar, de modo que cualquier daño ahí trasciende de inmediato las fronteras iraníes.


El País informó que el ataque provocó incendios y daños estructurales en las instalaciones de Pars Sur, con lo que este bombardeo abrió una nueva fase del conflicto al poner por primera vez en la mira la infraestructura energética más sensible de Irán.

El primer efecto fue casi instantáneo en los países del Golfo, Qatar sufrió daños en Ras Laffan, el complejo que alberga la mayor planta exportadora de gas natural licuado del mundo, mientras Emiratos Árabes Unidos cerró instalaciones en Habshan y Bab tras la caída de escombros y la interceptación de misiles.

En tanto, Arabia Saudí reportó la destrucción de un dron que se aproximaba a una instalación de gas, en una jornada de alta tensión.

Según AP, Irán respondió atacando sitios energéticos en Qatar, Emiratos y Arabia Saudí, mientras que Qatar reportó un segundo golpe contra Ras Laffan en medio de evacuaciones preventivas en la región.

Onda expansiva

El impacto no se midió solo en explosiones, en Irak, el corte de gas importado desde Irán redujo en unas tres mil 100 megavatios la capacidad del sistema eléctrico, según un reporte del Wall Street Journal.

Y en los mercados, el nerviosismo fue inmediato, el Brent subió 5.5% y el gas europeo TTF avanzó 6.6% tras el ataque, mientras Trading Economics registró que el Brent llegó a 110.66 dólares por barril.

Los primeros países afectados, por tanto, no son solo los combatientes, en la primera línea aparecen Qatar, por el daño a Ras Laffan; Emiratos, por el cierre de instalaciones gasíferas; Arabia Saudí, por la amenaza directa sobre su infraestructura; e Irak, por su dependencia del gas iraní para generar electricidad.

Pero la onda expansiva llega mucho más lejos, Bloomberg recordó que Ras Laffan concentra la mayor planta exportadora de LNG del mundo, y en un reporte previo señaló que esa instalación mueve alrededor de una quinta parte del suministro global de gas natural licuado.

Y para dimensionar esto, cabe mencionar que cerca del 82% de las ventas de QatarEnergy van a Asia, aunque cualquier interrupción también presiona a Europa, que necesita grandes volúmenes de LNG para reponer inventarios.

Riesgo de gran crisis energética

La gran pregunta ahora es si esto puede prolongarse, y lamentablemente la respuesta es que sí, debido a que Irán ya avisó que, si su infraestructura energética vuelve a ser atacada, responderá contra las instalaciones petroleras y gasíferas del Golfo “hasta su completa destrucción”.

Al mismo tiempo, UKMTO, el organismo británico que vigila la seguridad marítima, informó que un buque fue alcanzado por un proyectil desconocido en el estrecho de Ormuz, lo que muestra que el riesgo en la principal arteria energética del planeta sigue muy lejos de disiparse.

Sobre todo porque, a pesar de la intensa ola de ataques aéreos por parte de Israel y Estados Unidos, la realidad es que Irán todavía conserva capacidad para prolongar las disrupciones energéticas del Golfo y golpear objetivos de alto valor, asegura Financial Times.

Por ello analistas mencionan que lo acontecido en South Pars como parte de la guerra, no solo fue un ataque militar, sino el paso que transformó una guerra regional en una guerra energética con posibles consecuencias globales.

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