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Gasolina más cara, así es como la escalada con Irán puede golpear el bolsillo de millones

La guerra contra Irán afectó instalaciones de petróleo, gas y rutas marítimas, lo que puede provocar inflación por las alzas en combustibles y transporte

South Pars.
South Pars. ARCHIVO - Refinería de gas en el yacimiento de South Pars, en la costa norte del Golfo Pérsico, en Asalouyeh, Irán. (Vahid Salemi/AP)

Los ataques contra Irán, por parte de Israel y Estados Unidos ya no son solo un conflicto regional en Medio Oriente, ahora también amenazan el bolsillo de millones de personas, debido a que el conflicto ya alcanzó activos energéticos clave y una de las rutas marítimas más sensibles del planeta.

La International Energy Agency (IEA) recuerda que el estrecho de Ormuz mueve enormes volúmenes de crudo y que cualquier interrupción allí tendría “grandes consecuencias” para los mercados petroleros mundiales, por eso, cuando la guerra golpea South Pars, Ras Laffan o los buques que cruzan la zona, el efecto se transmite casi de inmediato a los precios de los combustibles.

¿Cómo afecta a los combustibles?

El mercado ya reaccionó, este 19 de marzo, Trading Economics situó el Brent por encima de los 110 dólares por barril, mientras el Wall Street Journal reportó que el petróleo llegó a acercarse a los 120 dólares ante los ataques contra hubs energéticos del Golfo.

Al mismo tiempo, Bloomberg recordó que el cierre previo de Ras Laffan había disparado los precios del gas en Europa, precisamente porque esa planta concentra cerca de una quinta parte del suministro mundial de gas natural licuado (LNG por sus sigas en inglés).


La cadena de impacto es bastante directa, si sube el crudo, suben la gasolina y el diésel; si se encarece el gas natural licuado, aumenta la presión sobre la generación eléctrica, la calefacción industrial y las cadenas de suministro; y si además el comercio marítimo se vuelve más riesgoso, suben seguros, fletes y tiempos de transporte.

La International Maritime Organization (IMO) advirtió que hay buques mercantes atrapados y marineros expuestos en la región, lo que confirma que el problema ya no es una hipótesis de mercado, sino una disrupción logística real.

Efecto mariposa

Europa aparece entre las primeras regiones vulnerables, Bloomberg señaló que, tras el cierre de Ras Laffan, los futuros del gas europeo se dispararon con fuerza en un momento especialmente delicado para el continente, que necesita importar grandes volúmenes de LNG para recargar inventarios antes del próximo invierno.

Si la interrupción se alarga, la presión puede llegar a hogares, industrias y bancos centrales, porque la energía más cara suele traducirse en inflación más persistente.

Asia tampoco está a salvo, Qatar es un proveedor clave para compradores asiáticos, y una interrupción seria del suministro empuja a países de esa región a competir por cargamentos alternativos.

Esa pelea por LNG disponible suele terminar elevando precios también en Europa y reordenando los flujos globales.

Y en Estados Unidos, aunque el país es gran productor y exportador, un petróleo internacional más caro suele sentirse en las estaciones de servicio, en el transporte y en el costo general de vida.

Medidas de contención

De hecho, el secretario de Energía, Chris Wright, salió a aclarar este 19 de marzo que Washington no prevé restricciones a las exportaciones de petróleo y gas, un mensaje que muestra hasta qué punto la administración teme más tensión en el mercado.

Mientras tanto, la IEA advierte que, sin una reanudación rápida de los flujos marítimos, las pérdidas de oferta crecerán, y la propia lógica del conflicto apunta en la misma dirección: Irán ya dijo que no tendrá “contención” si vuelven a golpear su energía, mientras Estados Unidos e Israel siguen dejando abierta la puerta a nuevas acciones dependiendo de cómo responda Teherán.

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