Estados Unidos da un giro explosivo en su seguridad aeroportuaria, por instrucciones del presidente Donald Trump este lunes agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comenzarán a operar en aeropuertos del país.
Esto a pocas semanas de las redadas migratorias que derivaron en protestas y hasta muertes, lo que puso al ICE en el centro de una tormenta política y social.
Por ahora el despliegue de agentes responde a una crisis interna, ya que Estados Unidos enfrenta un cierre parcial de gobierno que deja sin salario a miles de agentes de seguridad.
En particular, la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) —encargada normalmente de revisar pasajeros— registra más del 9% de ausencias laborales, al menos 350 renuncias desde febrero, así como personal trabajando sin sueldo.
Objetivos de ICE
Ante este colapso, el gobierno de Trump decidió recurrir al ICE como “refuerzo”.
El plan, coordinado por el zar fronterizo Tom Homan, contempla que los agentes se encargarán de revisar identificaciones de pasajeros antes de los filtros, vigilar accesos y salidas en aeropuertos y apoyar en control de flujo de viajeros.
Lo que no podrá hacer el personal del ICE es operar máquinas de rayos X ni realizar inspecciones técnicas de equipaje.
“Seremos un multiplicador de fuerza”, aseguró Homan, quien adelantó que el despliegue iniciará en aeropuertos con mayores filas, donde los tiempos de espera alcanzan hasta seis horas.
Además, autoridades confirmaron que serán cientos de agentes, aunque no se reveló en qué aeropuertos estarán por razones de seguridad nacional.
Filas de hasta 6 horas
Esta medida se implementa luego de que se registraron escenas críticas en diversas terminales áreas del país.
En Atlanta, pasajeros esperaron casi 6 horas; en Nueva York (JFK), hubo empujones y saturación, mientras que en otros aeropuertos cientos de viajeros perdieron sus vuelos.
La incertidumbre es tal que ni los propios pasajeros saben si deben llegar con dos o hasta cuatro horas de anticipación.
Oposición al despliegue de ICE
Y aunque miles de personas claman la implementación de medidas para resolver el caos en los aeropuertos, la realidad es que la determinación del presidente Trump no tiene el respaldo absoluto.
Sobre todo porque sigue abierta la herida por los enfrentamientos por las redadas migratorias en diversas ciudades del país en las que hubo acusaciones de uso excesivo de la fuerza e incluso agentes federales mataron a tiros a dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis.
Este contexto provoca que la presencia de ICE en espacios civiles como aeropuertos genere alarma, como por ejemplo la del sindicato que representa a más de 50 mil trabajadores de la TSA, el cual advirtió contra el uso de agentes.
Resaltó que los agentes del ICE no están capacitados para seguridad aeroportuaria y que su presencia podría aumentar la tensión con pasajeros.
Incluso desde el Partido Republicano hubo críticas, la senadora Lisa Murkowski calificó el plan como una “mala idea” y pidió resolver el problema de fondo, esto es pagar a los trabajadores.
