El derrame de hidrocarburo detectado en las inmediaciones de la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, continúa generando evidencias de afectación ambiental más amplias de lo reportado oficialmente.
A través de imágenes y videos difundidos por ciudadanos, pescadores y turistas, se han documentado daños visibles en playas, fauna marina y actividades económicas locales, tanto en Tabasco como en zonas costeras de Veracruz.
Daños en playas y comunidades costeras
En redes sociales circulan registros de chapopote esparcido en la arena, adherido a redes de pesca e incluso en contacto directo con personas. Turistas han reportado que la sustancia se pega al calzado y la piel, describiendo su consistencia como “hirviendo” bajo el sol. Estas condiciones evidencian la persistencia del contaminante en zonas donde no se ha realizado limpieza efectiva.
Las afectaciones más graves se observan en la fauna. Se han difundido imágenes de tortugas y peces muertos cubiertos de hidrocarburo en comunidades costeras de Tabasco, así como el caso de un pelícano con el cuello impregnado de petróleo, lo que ilustra el impacto directo sobre especies marinas.
Organizaciones ambientales advierten que estos daños podrían extenderse a ecosistemas más sensibles, como zonas de anidación y arrecifes. En paralelo, pescadores locales han mostrado redes inutilizables por la acumulación de chapopote, lo que compromete su actividad económica.
Aunque también se han compartido esfuerzos de limpieza, reportes ciudadanos señalan que existen más de 50 puntos entre Veracruz y Tabasco donde los residuos no han sido retirados.
Estas evidencias coinciden con la advertencia de que la contaminación ha abarcado más 630 kilómetros de costa en el Golfo de México. Mientras continúan los trabajos oficiales de contención, los testimonios en campo reflejan una crisis ambiental en desarrollo, con impactos que alcanzan tanto a la biodiversidad como a las comunidades que dependen del mar.
