El despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos de Estados Unidos, promovido por el presidente Donald Trump para aliviar el caos en los filtros de seguridad, no resolvió de fondo el problema en su primer día de implementación.
Aunque los agentes sí fueron enviados a 14 aeropuertos, las filas largas, los retrasos y la incertidumbre para los pasajeros continuaron durante la primera jornada del operativo.
La medida nació en medio del cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional, que dejó a miles de empleados de la TSA trabajando sin sueldo.
Esa crisis ya acumula más de 400 renuncias y una tasa nacional de ausencias de 11.76% el domingo 22 de marzo, según datos del DHS revelados por CNN.

¿Qué hizo ICE en los aeropuertos?
La principal limitación del plan es que los agentes del ICE no están capacitados para hacer revisiones de equipaje, operar máquinas de rayos X ni realizar cacheos, que son las tareas clave de la TSA.
Según reportes de medios locales, su apoyo se concentró en labores auxiliares, como manejo de filas, vigilancia de salidas y control de multitudes.
Eso significa que el ICE pudo ayudar a desahogar algunos puntos de congestión, pero no sustituir a los agentes especializados que faltan en los filtros, por lo que analistas consideran que se trata de una solución incompleta.
Aeropuertos más saturados
Los mayores dolores de cabeza siguieron concentrados en los mismos puntos críticos de días anteriores, el peor tiempo de espera registrado era el del George Bush Intercontinental de Houston (IAH), con 220 minutos, muy por encima del resto de los aeropuertos monitoreados, según un reporte de CNN.
Detrás aparecían JFK, Charlotte, Dallas-Fort Worth y Orlando, aunque con tiempos menos escandalosos.
No obstante, otros informes también alertan graves atascos en Houston y largas filas en Nueva York y San Juan.
En cuanto a ausencias de personal, los aeropuertos con cifras más delicadas son Nueva Orleans, Atlanta, Houston, JFK, LaGuardia, Baltimore/Washington, Filadelfia y Phoenix, con tasas que en algunos casos superaron el 40%.

¿Hubo incidentes?
Hasta el momento no se registraron incidentes mayores de violencia o arrestos provocados por el despliegue del ICE en los aeropuertos durante esa primera jornada, que era lo que mucha gente temía.
Lo que sí hubo fue incomodidad, críticas y tensión entre algunos pasajeros, especialmente en terminales de Nueva York, Newark y Atlanta, donde se registró presencia visible de agentes y reacciones de viajeros molestos o desconfiados.
De momento, las filas en las terminales aéreas no permitirían hablar de resultados en la implementación del programa impulsado por el presidente Trump; sin embargo, tampoco fue un colapso total del sistema.
Los testimonios pasajeros indicarían que en la primera jornada hubo un alivio limitado que no atacó la raíz del problema, esto es la falta de personal entrenado de la TSA por el cierre presupuestario.
En ciudades como Filadelfia, el impacto fue moderado y no se reprodujeron las escenas más extremas de Houston o Atlanta.
Por ahora los medios locales coinciden en que la única salida real pasa por restablecer el financiamiento del DHS y pagar a la TSA, porque el entrenamiento de nuevos agentes toma meses y no puede improvisarse con personal migratorio.
