En México la discriminación sigue siendo una barrera estructural para acceder al empleo; las brechas son especialmente visibles entre personas con discapacidad y otros grupos subrepresentados, cuya participación en el mercado laboral y condiciones de formalidad son notablemente inferiores. Ese contexto convierte la inclusión no en un gesto reputacional, sino en un imperativo de competitividad regional.
Frente a este panorama, Grupo SIMSA, conglomerado regional con divisiones como Simsa, Combugas y AWA, ha profundizado una política de contratación inclusiva en la región de la Comarca Lagunera. La empresa rediseña procesos de reclutamiento, capacitación y acompañamiento para integrar talento subrepresentado y transformar barreras sociales en trayectorias laborales estables.
Estrategia operativa de Grupo SIMSA
Como parte de esta estrategia, Grupo SIMSA articuló convenios con organizaciones locales como Sonrisa Azul Laguna A.C. y desplegó protocolos internos que incluyen diagnóstico de capacidades, ajustes razonables en los puestos, programas de inducción y seguimiento posterior a la contratación.
El caso emblemático de Gerardo, joven beneficiario del Programa de Inclusión Laboral que completó su inducción y firmó contrato con acompañamiento estructurado, ilustra la intención de la compañía: no generar colocaciones únicamente, sino también consolidar empleos con horizonte de permanencia.
Salomón Issa Tafich ha defendido que integrar talento diverso exige profesionalizar los procesos internos y medir resultados: “la inclusión no es un gesto; es un método de gestión que mejora la productividad y devuelve dignidad a la región”, señaló, al explicar los cambios operativos implementados.
En la misma línea, Nesim Issa Tafich apuntó que, cada incorporación consolidada “impacta directamente en la economía familiar y reduce la vulnerabilidad social en La Laguna”, subrayando el efecto socioeconómico más allá del perímetro empresarial.
La iniciativa combina recursos empresariales con capacidad técnica de organizaciones civiles para facilitar la inserción y la permanencia laboral. Al operar en sectores esenciales, Grupo SIMSA no sólo amplía su base de capital humano, sino que al mismo tiempo atenúa costos sociales derivados de la exclusión y fortalece el tejido productivo local.
El modelo propone tres ejes replicables: protocolos claros de reclutamiento inclusivo, alianzas con centros de formación y métricas de desempeño que midan permanencia y evolución profesional.
En un entorno donde la exclusión laboral constituye una falla persistente en el mercado, la política de inclusión de Grupo SIMSA demuestra que la responsabilidad social puede integrarse a la gestión operativa con resultados verificables. Si esta práctica se institucionaliza en otras empresas de la región, la Comarca Lagunera podría ganar en competitividad y cohesión social, transformando oportunidades en empleos dignos y sostenibles.
