Luego del derrame de hidrocarburo detectado en las inmediaciones de la Refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, la organización ambiental Greenpeace México lanzó una denuncia pública en la que advierte que la contaminación se ha extendido más allá de lo reportado oficialmente.
Mientras Petróleos Mexicanos (Pemex) sostiene que el evento está “bajo control” y presenta avances en labores de limpieza, la agrupación y comunidades locales señalan un escenario más amplio de afectaciones en el Golfo de México.
Greenpeace advierte expansión del derrame
A través de sus redes sociales, Greenpeace México calificó la situación como “un derrame petrolero sin control” y aseguró que la contaminación ya alcanza aproximadamente 630 kilómetros de línea de costa, impactando el Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México.
Según la organización, “la mayoría de las playas no ha recibido limpieza y sigue arribando chapopote en casi todos los sitios”. Además, señaló que la limpieza se ha concentrado en zonas visibles, sin que exista una evaluación clara del daño en ecosistemas marinos más sensibles, como los arrecifes.
“No se ha estimado el impacto en los arrecifes”, advirtió, al tiempo que alertó sobre la reaparición de petróleo en playas que ya habían sido atendidas. En este contexto, la organización hizo un llamado a las autoridades a declarar zonas de emergencia ambiental, con énfasis en áreas alejadas y zonas de anidación de tortugas.
Por su parte, Pemex informó que entre el 20 y el 22 de marzo se han recuperado 549 metros cúbicos de hidrocarburo en la zona de Río Seco, donde se han desplegado más de 50 barreras marinas y mil cordones oleofílicos.
No obstante, mientras la petrolera asegura que el incidente está acotado a condiciones climatológicas y “sin relación con la operación regular” de la refinería, las denuncias de organizaciones y reportes en campo mantienen abierto el debate sobre la magnitud real del daño ambiental.
