La victoria de la demócrata Emily Gregory en una elección especial realizada este martes en Florida encendió las alarmas republicanas porque no ocurrió en cualquier lugar, fue en el Distrito 87 de la Cámara estatal, una zona de Palm Beach que incluye Mar-a-Lago, la residencia del presidente Donald Trump en Florida.
Gregory derrotó al republicano Jon Maples, quien había recibido el respaldo público del presidente, en un distrito que el GOP daba por suyo, pero la realidad es que este resultado que representa un revés para Trump, es solo simbólico, ya que la elección no cambia la composición del Congreso federal en Washington.
No estaba en juego ningún escaño de la Cámara de Representantes de Estados Unidos ni del Senado federal, sino una curul de la Cámara de Representantes de Florida.
Lo que sí cambia es el mapa político estatal y, sobre todo, la lectura nacional rumbo a las elecciones de medio mandato.
Derrota para Trump
El golpe fue particularmente duro para los republicanos porque el distrito incluye el complejo Mar-a-Lago y porque Trump se metió de lleno en la contienda.
Antes de la votación el presidente dio a Maples su respaldo “completo y total”, según reportó CNN en un seguimiento especial al proceso, solo que Gregory terminó arrebatando el escaño a los republicanos.
Para dimensionar el resultado, basta mencionar que el republicano Mike Caruso había ganado ese mismo distrito por 19 puntos en 2024, y Trump lo había ganado por doble dígito en la presidencial, de modo que la victoria demócrata podría ser reflejo del desgaste en un territorio que parecía bastante más cómodo para el trumpismo.
Así, tras la votación lo que sí cambia de manera concreta es la Cámara baja de Florida, el distrito estaba vacante desde que Caruso dejó el cargo para convertirse en secretario y contralor del condado de Palm Beach, y ahora pasa de manos republicanas a manos demócratas.
Eso reduce, aunque no elimina, la ventaja del GOP en la legislatura estatal, donde los republicanos siguen manteniendo una mayoría amplia.
No obstante, en términos de equilibrio cabe mencionar que este mismo martes también se disputó otro escaño estatal, el Distrito 51 de la Cámara de Florida, donde la republicana Hilary Holley derrotó al demócrata Edwin Pérez, así que el saldo de la jornada no fue una ola azul arrasadora.
En paralelo, la carrera por el Distrito 14 del Senado estatal seguía extremadamente cerrada al cierre de los reportes revisados, con el demócrata Brian Nathan apenas por delante de la republicana Josie Tomkow, según Axios.
Celebración demócrata
Los demócratas ven esta victoria como una señal de entusiasmo electoral y como una prueba de que el mensaje sobre costo de vida y asequibilidad puede hacer daño al GOP incluso en Florida.
Ese tema del costo de vida era justamente el eje de la campaña de Gregory, al grado de que el partido la presentó como otra evidencia de que los votantes se están volteando contra Trump y los republicanos de cara a las elecciones de noviembre.
No es un dato menor, Heather Williams, presidenta del Comité de Campaña Legislativa Demócrata, dijo a Spectrum que este ya es el escaño número 29 que los demócratas arrebatan al control republicano desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.
Esa cifra ayuda a explicar por qué una elección estatal, de baja participación y fuera del radar masivo, terminó convertida en noticia nacional.
Detalle incómodo para Trump
La elección dejó otro elemento políticamente incómodo, que Trump volvió a votar por correo en Florida, pese a que ataca públicamente ese método y empuja restricciones como la SAVE America Act.
Registros del condado de Palm Beach mostraron que su papeleta por correo fue recibida y contabilizada, mientras la Casa Blanca intentaba explicar que el presidente critica el voto universal por correo, no los casos individuales con excepciones.
