En una audiencia marcada por un intenso intercambio entre fiscales y defensa, un juez federal en Nueva York rechazó la petición del expresidente venezolano Nicolás Maduro para desechar el caso en su contra, pero dejó en suspenso una decisión crucial: cómo podrá financiar su defensa legal.
La sesión, que se extendió por más de una hora, evidenció la complejidad jurídica y política de un proceso que el propio juzgador calificó como “único”.
Debate inédito sobre sanciones y defensa legal
De acuerdo con el periodista Arturo Ángel, presente en la sala, la audiencia estuvo dominada por el choque entre el derecho a la defensa y las sanciones impuestas por Estados Unidos al gobierno venezolano. “Es un caso ÚNICO”, afirmó el juez Alvin Hellerstein durante la sesión.
El principal punto de discusión fue el bloqueo de fondos que impide a Maduro pagar a su abogado privado, Barry Pollack. La defensa argumentó que esta restricción viola su “derecho fundamental” a elegir representación legal, respaldado por la Sexta Enmienda.
Por su parte, la fiscalía sostuvo que permitir el uso de recursos del gobierno venezolano afectaría la seguridad nacional de Estados Unidos. Sin embargo, el juez cuestionó duramente esta postura: “El señor Maduro está ahora aquí detenido… ¿Qué riesgo representa? Yo no lo veo”, señaló, según Ángel.
El juzgador incluso puso en duda la vigencia del contexto político que originó las sanciones, al afirmar que “las cosas han cambiado en Venezuela” e insinuar contradicciones en la política exterior estadounidense.
Aunque la defensa pareció ganar terreno, el juez rechazó tajantemente desechar el caso: “Eso es algo que NO voy a hacer”. En cambio, decidió reservar su fallo mientras analiza posibles vías legales para destrabar el financiamiento.
La audiencia también dejó otros elementos relevantes: Maduro fue visto “más delgado”, mientras que su esposa, Cilia Flores, solicitó atención médica urgente, incluyendo un electrocardiograma, lo que fue autorizado por la Corte.
