La jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció que entregará su boleto para el partido entre México y Portugal —en la reinauguración del Estadio Azteca— a las jugadoras de la selección femenil de 1970-1971, en un acto simbólico de reconocimiento histórico a quienes abrieron camino para las mujeres en el fútbol nacional.
En la mañanera, en enlace con la presidenta Claudia Sheinbaum, la mandataria capitalina destacó que este gesto busca saldar una deuda histórica con las futbolistas que marcaron un antes y un después en el deporte mexicano, pero que durante décadas permanecieron invisibilizadas.
Reconocimiento a las pioneras del fútbol femenil en México
Clara Brugada subrayó que la entrega del boleto no es solo un acto protocolario, sino un mensaje de justicia y memoria para las jugadoras que participaron en el Mundial femenil de 1971, considerado un hito en la historia del balompié femenil.
“Aquí están las mujeres que hicieron historia y que no han sido reconocidas ni visibilizadas”.
— Clara Brugada
Como parte de este homenaje, también se develó una placa conmemorativa en la Unidad Deportiva Independencia, donde la cancha fue renombrada como “Pioneras del Fútbol Femenil: Selección Mexicana 1970-1971”.
Un Mundial con enfoque social e incluyente
La jefa de Gobierno reiteró que este tipo de acciones forman parte del modelo de “Mundial social” que impulsa la Ciudad de México rumbo a 2026, enfocado en la inclusión, la equidad y la participación comunitaria.
El reconocimiento a las exjugadoras se suma a una serie de iniciativas que buscan ampliar la visibilidad del deporte femenil, así como garantizar que el próximo Mundial sea un espacio libre de discriminación.
Legado que inspira nuevas generaciones
Por su parte, figuras históricas como Elvira Aracén han destacado la relevancia de este tipo de reconocimientos, al señalar que durante años las pioneras jugaron sin respaldo institucional ni reconocimiento público.
El gesto de entregar el boleto para uno de los partidos más emblemáticos rumbo al Mundial 2026 simboliza no solo un homenaje, sino también un puente entre generaciones, donde el legado de las primeras futbolistas mexicanas inspira a niñas y jóvenes a apropiarse del deporte.
