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¿Qué hay detrás del nuevo plazo de Trump a Irán y qué tiene que ver con el TACO?

Del ultimátum de 48 horas a una prórroga de 10 días, el patrón de Trump en las amenazas a Irán revive una polémica sobre su liderazgo

Trump.
Trump. El presidente Donald Trump habla durante una reunión de su gabinete en la Casa Blanca, el jueves 26 de marzo de 2026, en Washington. (Alex Brandon/AP)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, movió por segunda ocasión las manecillas del reloj… y con ello, volvió a encender las sospechas.

Lo que comenzó como un ultimátum de 48 horas a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz —una de las rutas petroleras más importantes del planeta— terminó diluyéndose en una cadena de prórrogas: primero cinco días provocando un claro e inmediato rebote en los mercados, y ahora diez más.

La decisión por sí sola le da un respiro al mundo al alejar el riesgo de escalamiento bélico; sin embargo, también implica que de nuevo el mandatario lanza duras amenazas y luego cambia sus determinaciones… como era de esperarse.

Esto no es la primera vez que ocurre, se vio de manera clara en el caso de los aranceles con los que en múltiples ocasiones ha amenazado a los países y, por eso, en medio del nuevo aplazamiento, resurge una teoría que hace tiempo dejó de ser un meme para convertirse en herramienta de análisis político y financiero, el famoso “TACO”.


¿Qué es el TACO de Trump?

“TACO” —siglas de Trump Always Chickens Out— nació en los mercados financieros para describir un comportamiento que, con el tiempo, se volvió casi predecible: Trump lanza amenazas contundentes, genera tensión global… y luego modera su postura justo antes de que el plazo expire, para reanimar los mercados o cuando enfrenta presiones.

El término fue popularizado por el analista Robert Armstrong, del Financial Times, tras observar cómo inversionistas comenzaron a aprovechar este patrón para ganar dinero apostando a que el presidente daría marcha atrás.

Uno de los más sonados fue su ofensiva comercial contra China: anunció aranceles del 100%, pero terminó suavizando el golpe y ahora prepara una visita al presidente Xi Jinping, a quien calificó como un presidente respetado.

Especialistas resaltan que ese comportamiento se ha repetido en negociaciones con la mayor parte de los países, principalmente sus socios estratégicos.

TACO en el terreno militar

La diferencia ahora es que el escenario no es comercial, sino geopolítico… y potencialmente explosivo, el estrecho de Ormuz no es cualquier punto en el mapa, por ahí transita cerca del 20% del petróleo mundial.

Cualquier cierre o conflicto en la zona puede disparar precios globales y sacudir economías enteras.

Por ello, el viraje de Trump —de presión inmediata a flexibilidad progresiva— representa para los analistas una señal inequívoca de que el mandatario sigue el mismo patrón.

El economista David Lubin, del Chatham House, explica que esta dinámica ya forma parte de la estrategia de Trump, quien hace amenazas muy duras —muchas difíciles de ejecutar— para forzar negociaciones y luego ajusta su postura

Esto implica que el “TACO” podría no ser debilidad… sino método.

Sobre todo porque en la actual negociación con Irán hay otro factor clave que explica estos giros, se trata de la economía.

En las ocasiones anteriores, las amenazas de Trump provocaron caídas del dólar, alzas en bonos y temores de recesión, y fue precisamente esa reacción la que lo llevó a moderar su política en momentos críticos.

Ese punto, según Lubin, fue el verdadero “momento TACO”: cuando el costo económico de mantener cerrado el estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del petróleo del mundo, se volvió demasiado alto como para sostener la amenaza.

¿Estrategia o espectáculo?

En redes sociales, la reacción a su anuncio de nuevo plazo a Irán fue inmediata y polarizada, mientras algunos defienden la táctica como una jugada inteligente de presión, otros la reducen a que se trata de “otro TACO más”.

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