Un helicóptero turístico que realizaba un recorrido panorámico sobre la costa de Na Pali, en la isla de Kauai, se precipitó al océano Pacífico durante la tarde del jueves 26 de marzo. El accidente provocó la muerte de tres de los tripulantes y dejó a otros dos con heridas de diversa gravedad.
El Departamento de Bomberos de Kauai y la Guardia Costera confirmaron que la aeronave llevaba a bordo a un piloto y cuatro pasajeros al momento del impacto. El helicóptero, un modelo Hughes 500 operado por la empresa Airborne Aviation, cayó al agua a unos cien metros de la costa, cerca de la remota playa Kalalau. Esta zona, famosa por sus acantilados y cascadas, resulta inaccesible por carretera y los visitantes la recorren únicamente a pie, en barco o mediante excursiones aéreas.
Tras recibir un mensaje de texto de emergencia al 911 a las 15:45, múltiples agencias desplegaron un operativo de rescate conjunto. Personal de la policía local, equipos de bomberos de Hanalei y tripulaciones de rescate aéreo llegaron al sitio. Voluntarios y personas que acampaban en la playa colaboraron activamente en las maniobras iniciales para sacar a las víctimas del agua.
Los equipos médicos trasladaron a los dos sobrevivientes al Centro Médico Wilcox, en la ciudad de Lihue, para recibir tratamiento especializado. Las autoridades mantienen en estricta reserva el estado de salud de los heridos y las identidades de las tres personas fallecidas, a la espera de notificar primero a sus familiares directos.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte y la Administración Federal de Aviación asumieron la dirección de la investigación para determinar las causas exactas de la caída. Los equipos de recuperación localizaron los restos del helicóptero sumergidos a aproximadamente 23 metros de profundidad.
Airborne Aviation comercializa estas expediciones como aventuras sin puertas para ofrecer una visión ininterrumpida del paisaje. La empresa suspendió temporalmente sus operaciones mientras colabora con las agencias federales para esclarecer el suceso.
Los informes oficiales detallan que la aeronave se hundió rápidamente. Autoridades marítimas subrayaron la labor de los civiles presentes, quienes arriesgaron su integridad al lanzarse al oleaje para socorrer a los tripulantes antes de la llegada de las lanchas motorizadas de rescate.
Este siniestro reabre el debate sobre las regulaciones de seguridad exigidas a las operadoras de vuelos panorámicos. En julio de 2024, un incidente similar cobró la vida de varias personas debido a turbulencias severas. Legisladores locales piden ahora revisiones rigurosas sobre el mantenimiento de la flota comercial y una mejor evaluación de los patrones de viento antes de autorizar los despegues desde el aeropuerto de Princeville.
