En el marco del Día Mundial de la Salud y el Día del Niño, especialistas en salud encendieron alertas sobre el manejo de la diabetes tipo 1 (DT1) en población infantil, al advertir que una técnica inadecuada en la administración de insulina puede comprometer el control de la enfermedad y la calidad de vida de los pacientes.
La diabetes tipo 1 es una condición crónica autoinmune que suele diagnosticarse en edades tempranas y que obliga a la administración diaria de insulina para regular los niveles de glucosa en sangre.

Un problema más allá del diagnóstico
De acuerdo con especialistas del sector, el reto no se limita al acceso al tratamiento, sino a cómo se aplica.
Mariana Buss, gerente médica para Latinoamérica de embecta™, explicó que la técnica de administración puede influir directamente en la estabilidad metabólica, el crecimiento y el desarrollo físico de niñas, niños y adolescentes.
“El manejo correcto de la insulina no solo impacta el control glucémico, también la calidad de vida”, señaló.
Técnica de aplicación, el punto crítico
Guías clínicas internacionales como FITTER destacan que la forma en que se inyecta la insulina es un componente clave del tratamiento, aunque frecuentemente subestimado.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- Uso de agujas de 4 mm en menores para evitar inyecciones intramusculares
- Aplicación en pliegues de piel en niños pequeños
- Rotación constante de zonas de inyección (abdomen, brazos, muslos, glúteos)
- Evitar reutilizar agujas para prevenir daño en la piel
- Almacenamiento adecuado de la insulina
Estas prácticas buscan mejorar la absorción del medicamento y reducir complicaciones como variaciones en los niveles de glucosa o alteraciones cutáneas.

Impacto en la vida diaria
El manejo incorrecto de la insulina puede traducirse en mayor variabilidad glucémica, dolor en la aplicación e incluso afectaciones a largo plazo en el desarrollo de los pacientes.
Además, especialistas advierten que en la infancia y adolescencia es clave generar hábitos adecuados desde etapas tempranas, con acompañamiento médico y educación continua.
Un fenómeno en crecimiento
El llamado de los especialistas también responde al aumento en la visibilidad de la diabetes tipo 1 en México y a la necesidad de fortalecer la educación en salud desde el entorno familiar y médico.
En este contexto, expertos subrayan que el manejo de la insulina en edades tempranas no es un detalle menor, sino un componente crítico del tratamiento que puede definir la evolución de la enfermedad. La capacitación, supervisión médica y educación continua se perfilan como ejes clave para garantizar el bienestar de la población pediátrica.
