La tensión entre Estados Unidos y España escaló a un punto peligroso, tras el cierre del espacio aéreo español a los aviones implicados en la guerra contra Irán, a lo que Washington contestó “no necesitamos ayuda de España ni de nadie más”.
La declaración de la Casa Blanca y secundada más tarde por el secretario de Estado, Marco Rubio, evidencia el nivel de fricción entre ambos gobiernos en medio de la operación militar impulsada por Estados Unidos e Israel.
Este es el segundo enfrentamiento directo entre Estados Unidos y España en pocas semanas a raíz del conflicto con Irán.
A principios de marzo, el presidente Donald Trump ya había reaccionado con dureza al rechazo español de permitir el uso de bases militares en Rota y Morón, incluso lanzando amenazas comerciales contra el gobierno de Pedro Sánchez.
Ahora el conflicto se intensifica con la decisión de España de cerrar su espacio aéreo a cualquier aeronave vinculada a la ofensiva, incluyendo vuelos que solo pretendan sobrevolar el país.
“Guerra ilegal e injusta”
La ministra de Defensa, Margarita Robles, se encargó de explicar los detalles de la decisión, dijo que no se permitirá el uso de bases ni del espacio aéreo para operaciones relacionadas con la guerra contra Irán.
Robles calificó el conflicto como “profundamente ilegal e injusto”, marcando una ruptura evidente con la estrategia militar de Washington.
Críticas a la OTAN
El malestar en Estados Unidos no se quedó en la Casa Blanca, el secretario de Estado, Marco Rubio, lanzó críticas aún más duras, cuestionando el papel de España dentro de la OTAN.
“Tenemos a países como España, a los que nos comprometemos a proteger, y que nos niegan el uso de sus bases cuando las necesitamos”, reclamó.
Rubio incluso puso en duda la alianza militar al cuestionar “¿qué gana Estados Unidos si no puede usar esas bases?”.
El funcionario advirtió que esta situación podría llevar a revisar el compromiso estadounidense con Europa, una vez termine la ofensiva contra Irán.
Amenazó que sin el compromiso de su país, la OTAN podría tambalearse: “si mañana retiráramos nuestras tropas, sería el fin de la OTAN”, afirmó.
A pesar de la presión, el gobierno español mantiene su postura firme, e incluso aclara que no contempla un retiro de tropas estadounidenses de sus bases, pero exige respeto a su decisión de no participar en el conflicto.
