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Francia e Italia le cierran el espacio aéreo a Estados Unidos por conflicto con Irán

Las autoridades italianas prohibieron a una aeronave estadounidense que se dirigía a Medio Oriente aterrizar en una base militar en Sicilia

En esta foto de archivo del 30 de septiembre de 2003, un jumbo jet de Air France rueda detrás de un avión KLM Royal Dutch en el aeropuerto Charles de Gaulle en Roissy, en París, Francia. (Foto AP/Remy de la Mauviniere, Archivo) AP (Remy de la Mauviniere/AP)

La tensión bélica escaló a un nivel diplomático sin precedentes dentro de la estructura de la OTAN. En una serie de decisiones coordinadas, los principales gobiernos del sur de Europa cerraron sus fronteras aéreas y bases militares a las aeronaves estadounidenses destinadas a la ofensiva contra Irán. Esta medida representa un revés estratégico directo para los planes de la Casa Blanca y su actual alianza operativa con Israel.

El episodio de mayor fricción ocurrió en suelo italiano. El ministro de Defensa, Guido Crosetto, denegó de forma tajante el permiso de aterrizaje a aviones de combate de Estados Unidos en la base militar de Sigonella, ubicada en Sicilia.

Según reportes de la cadena estatal RAI, la solicitud de Washington llegó a las oficinas gubernamentales cuando las aeronaves ya volaban sobre el Mediterráneo. Las autoridades italianas determinaron que estos movimientos no correspondían a traslados logísticos ordinarios, por lo que quedaron fuera de los acuerdos de cooperación vigentes. “Nadie solicitó autorización ni consultó al mando militar italiano”, señalaron fuentes oficiales, subrayando la falta de comunicación previa por parte del Pentágono.

Asimismo, Francia prohibió el uso de su espacio aéreo para cualquier operación vinculada al conflicto con Teherán. Esta decisión obliga a las fuerzas estadounidenses a buscar rutas alternativas más largas y costosas para alcanzar sus objetivos en el Golfo, complicando la ejecución de la denominada “Operación Epic Fury”.


España también fijó una posición. La ministra de Defensa, Margarita Robles, sentenció que el país no autorizará el uso de sus infraestructuras militares ni de su cielo para estas actividades. Robles calificó la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel como “profundamente ilegal”, marcando una distancia ética y jurídica con la administración de Donald Trump.

La reacción desde Washington resultó inmediata. El presidente Trump lanzó advertencias severas contra los aliados europeos, sugiriendo posibles consecuencias económicas y políticas ante lo que considera una falta de apoyo en un momento crítico para la seguridad global. Sin embargo, la postura europea parece inamovible: los líderes continentales priorizan evitar una escalada regional de consecuencias impredecibles.

Este bloqueo l

ogístico pone en entredicho la cohesión de las potencias occidentales. Mientras Estados Unidos busca asegurar el control del Estrecho de Ormuz, Europa opta por el repliegue y la denuncia de las acciones unilaterales, dejando a las fuerzas estadounidenses en una posición de aislamiento operativo dentro de territorio aliado.

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