El presidente estadounidense Donald Trump firmó este martes una orden ejecutiva para impulsar la creación de un padrón nacional de votantes verificados y habilitados en Estados Unidos, rumbo a las elecciones intermedias de 2026.
La medida ordena al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y a la Administración del Seguro Social elaborar una base con los votantes elegibles en cada estado, y también intenta restringir el envío de boletas por correo a quienes no aparezcan en esos padrones estatales.
Según lo que se informó, el padrón que plantea Trump sería una lista nacional unificada o coordinada de personas autorizadas para votar, construida a partir de la verificación de ciudadanía y elegibilidad con datos federales.
La Casa Blanca y los aliados de Trump lo presentan como una herramienta para reforzar la “integridad electoral”, pero críticos y expertos señalan que implicaría dar al gobierno federal un papel mucho más amplio en un sistema que históricamente ha sido administrado por los estados y por autoridades locales.
¿Cómo funcionaría el padrón nacional de votantes?
El DHS, en coordinación con la Administración del Seguro Social, trabajará en la elaboración de los listados de votantes habilitados estado por estado, y se pretende que el Servicio Postal de Estados Unidos no envíe boletas de voto por correo a personas que no figuren en el padrón electoral del estado correspondiente.
También pide que las boletas usen sobres seguros con códigos de barras únicos para darles seguimiento.
Aunque el plan busca estandarizar y endurecer controles, especialistas advierten que el presidente probablemente no tiene autoridad directa para ordenar varios de esos cambios por decreto.
¿Qué cambiaría en el país?
Si la orden sobreviviera a los tribunales, el cambio sería enorme, ya que Estados Unidos no tiene un sistema electoral centralizado, sino que las elecciones son administradas por miles de jurisdicciones locales y estatales, no por la Casa Blanca.
La llamada Elections Clause de la Constitución da a los estados la responsabilidad primaria de regular elecciones federales, mientras que el Congreso puede modificar reglas, pero la autoridad presidencial sobre la administración electoral no aparece expresamente en ese diseño constitucional.
Por eso, un padrón nacional impulsado desde el Ejecutivo implicaría una expansión inédita del poder presidencial en materia electoral.
Uno de los puntos más sensibles es el voto por correo, un método que Trump ha atacado durante años, y ahora la nueva orden busca limitar el envío de boletas a quienes no aparezcan en el padrón estatal validado y se suma a su ofensiva previa para endurecer el sistema antes de las elecciones de mitad de mandato.
Sin embargo, los datos oficiales no respaldan su argumento de fraude masivo; de hecho, un informe de Brookings publicado en 2025 encontró que el fraude en el voto por correo ocurrió en apenas 0.000043% de las boletas enviadas, es decir, alrededor de cuatro casos por cada 10 millones de votos por correo.
¿Cuándo entraría en vigor?
La orden ejecutiva entra en vigor al ser firmada, así que el movimiento de Trump ya arrancó formalmente este 31 de marzo de 2026, pero en la práctica, sus efectos inmediatos son muy inciertos.
Primero, porque la construcción de un padrón nacional requeriría coordinación técnica, acceso a bases de datos y emisión de reglas adicionales.
Y segundo, porque la orden se perfila para ser frenada en tribunales casi de inmediato, igual que ocurrió con partes centrales de la orden electoral de 2025.
