El peso mexicano inicia la jornada con una cotización cercana a 18.09 por dólar, mostrando una resistencia notable pese a un entorno internacional marcado por alta incertidumbre. La estabilidad de la moneda se da tras el cierre previo y en un contexto global dominado por la tensión en el Estrecho de Ormuz, donde el bloqueo de Irán ha afectado cerca del 20% del suministro mundial de petróleo, impulsando el precio del crudo Brent hasta los 107 dólares por barril.
Sin embargo, el fortalecimiento del dólar ha sido contenido por las declaraciones del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, quien calificó la inflación derivada de aranceles como un fenómeno temporal. Según explicó, este impacto se ubicaría entre 0.5% y 1.0%, lo que ha permitido moderar la presión sobre las divisas emergentes.
“La narrativa de espera de Powell, sumada a las conversaciones privadas que Trump mantiene con el régimen iraní antes del ultimátum del 6 de abril, define un escenario de cautela donde el mercado no quiere tomar posiciones agresivas sin una señal clara de resolución o guerra total”, señaló Felipe Mendoza, Analista de Mercados EBC Financial Group.
Datos clave en la mira
Para el resto del día, los inversionistas centran su atención en dos indicadores relevantes: la Balanza Fiscal de México (febrero) y la encuesta JOLTS de ofertas de empleo en Estados Unidos.
El dato fiscal será determinante para evaluar la capacidad del gobierno mexicano de mantener disciplina presupuestaria frente a un entorno global adverso. Esto cobra especial relevancia tras los señalamientos del Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (CESF), que ha advertido sobre los riesgos externos.
Un déficit mayor al esperado podría presionar al tipo de cambio, mientras que una balanza equilibrada respaldaría la postura oficial sobre la solidez económica del país.
En paralelo, el reporte JOLTS funcionará como termómetro del mercado laboral estadounidense. Una caída significativa en las vacantes reforzaría las expectativas de recortes en las tasas de interés por parte de la Fed, debilitando al dólar y favoreciendo al peso.
Riesgos estructurales y presión política
A pesar del desempeño relativamente sólido del peso, persisten factores de riesgo estructural. El CESF apunta a una mejora gradual de la economía mexicana; no obstante, análisis como el de The Economist advierten que la reforma judicial y los problemas de inseguridad continúan limitando la inversión.
En el ámbito internacional, las decisiones diplomáticas del gobierno mexicano también generan incertidumbre. El envío de ayuda humanitaria y la cooperación con Cuba para reactivar el suministro energético podrían tensar la relación con Estados Unidos, particularmente en el contexto de revisión del T-MEC.
Este conjunto de factores mantiene un entorno de volatilidad latente: mientras el consumo interno y el empleo sostienen al peso, el ruido político limita su apreciación.
Perspectiva para la jornada
De acuerdo con el análisis de mercado, el tipo de cambio USD/MXN podría fluctuar en un rango de 17.95 a 18.25 durante la jornada.
“La moneda mexicana seguirá actuando como el principal vehículo de cobertura ante riesgos geopolíticos en la región. Si el dato de JOLTS sale débil y la balanza fiscal muestra orden, podríamos ver un intento de testear los 17.90”, explicó Mendoza.
No obstante, el escenario sigue siendo altamente sensible a factores externos. Un repunte del petróleo por encima de los 110 dólares o una escalada militar en Irán podría llevar al peso nuevamente hacia niveles cercanos a 18.30 por dólar.
En este contexto, el desempeño del peso dependerá de la confirmación de la estabilidad macroeconómica de México frente a una creciente tormenta energética global.
