Un representante de una organización con estatus consultivo ante Naciones Unidas anunció la suspensión de sus funciones tras denunciar presiones internas y advertir sobre un posible escenario relacionado con armas nucleares.
Se trata de Mohamad Safa, director ejecutivo de la ONG PVA, quien difundió un mensaje en redes sociales y un comunicado formal. Safa concluyó que mantendrá suspendidas sus funciones “hasta que el proceso de reforma […] sea implementado de manera significativa”.
Suspensión de funciones y presiones en la ONU
En su publicación, Safa informó que decidió “suspender todas [sus] funciones como representante principal de PVA ante la ONU”, tras concluir que “algunos altos cargos están sirviendo a un poderoso lobby y no a la ONU”.
Añadió que no puede “en buena conciencia ser parte o testigo de lo que está ocurriendo en un momento en que la ONU se está preparando para un posible uso de armas nucleares”.
Además el documento difundido amplía estas acusaciones. Sostiene que funcionarios de alto nivel han evitado calificar ciertos conflictos como genocidio o crímenes de guerra, y que existiría presión para no señalar a actores específicos por presuntas violaciones al derecho internacional.
¿Qué dice el documento de Mohamad Safa?
Safa también afirmó que, a inicios de 2026, “funcionarios de alto nivel y diplomáticos influyentes […] desplegaron una campaña de desinformación” para posicionar una supuesta amenaza nuclear de Irán y promover un clima favorable a la guerra. “Esto fue una mentira”, escribió, al tiempo que vinculó estas dinámicas con otros conflictos en Medio Oriente.
En el comunicado, el exrepresentante aseguró haber recibido amenazas de muerte y sanciones económicas, además de denunciar censura en espacios vinculados a la ONU, aunque matizó que no provendría del sistema institucional en sí, sino de “altos funcionarios que abusan de su poder”. Hasta el momento, Naciones Unidas no ha emitido una postura oficial sobre estas declaraciones.
