A sus 25 años, Arnulfo Eduardo Morales Galicia no solo acaba de egresar como médico cirujano de la Facultad de Medicina de la UNAM, también asumirá uno de los papeles más exigentes física, emocional y simbólicamente en México: representar a Jesús en la 183 Pasión de Cristo en Iztapalapa.
En una edición que marcará historia por el reconocimiento de la UNESCO, su papel concentra no solo la atención de millones de espectadores, sino el peso de una tradición de casi dos siglos.
Un camino de años dentro de la representación
Arnulfo no llegó de manera repentina al papel principal. Su historia dentro de la Pasión de Cristo comenzó en 2017 como niño del tambor.
Con el paso del tiempo fue escalando: en 2023 interpretó al apóstol Tomás y en 2025 participó como sacerdote durante el Domingo de Ramos.
En 2026, tras competir con otros 22 jóvenes y superar evaluaciones físicas, sociales y comunitarias, fue elegido para encarnar a Cristo.
El proceso exige que los aspirantes sean originarios de los ocho barrios de Iztapalapa, tengan buena salud, conducta intachable y cumplan con estrictos lineamientos físicos.
Preparación física: cargar hasta 90 kilos
Desde el 12 de enero, Arnulfo inició su preparación en el Cerro de la Estrella.
Primero cargó entre 35 y 40 kilos sobre el hombro para generar resistencia. Posteriormente, comenzó a entrenar con una cruz de entre 70 y 80 kilos, la cual arrastra dos veces por semana en caminos de terracería.
El día de la representación, la cruz alcanzará aproximadamente los 90 kilos.
A este entrenamiento se suman rutinas de fuerza y resistencia diseñadas para soportar el recorrido del Viacrucis, considerado el momento más demandante.
Preparación espiritual y mental
El proceso no se limita al aspecto físico. Arnulfo, junto con el resto del elenco, participa en misas y sesiones formativas donde se aborda el contexto histórico, social y religioso de la representación.
A nivel personal, también trabaja en su preparación mental, apoyado por su familia y un círculo cercano que lo acompaña durante todo el proceso.
Para él, el papel implica una responsabilidad que trasciende lo individual.
El costo de interpretar a Cristo
Ser Jesús en Iztapalapa también implica un gasto económico significativo.
El vestuario del personaje alcanza aproximadamente 140 mil pesos, aunque la cruz y la corona son donadas. Este monto forma parte de una inversión mayor dentro de la representación, que en conjunto supera los 143 millones de pesos, considerando la participación de más de 3 mil 500 personas.
En la mayoría de los casos, los propios actores financian sus trajes y aportaciones al comité organizador.
Una tradición que también es herencia familiar
La relación de Arnulfo con esta representación también es familiar. Un tío abuelo suyo interpretó a Jesús durante seis años en la década de 1940, mientras que otros integrantes de su familia han participado en distintos papeles.
Este vínculo refuerza el carácter comunitario de la celebración, donde generaciones completas han mantenido viva la tradición.
Un papel con mirada internacional
La edición 2026 tendrá un alcance global tras el reconocimiento de la UNESCO, lo que incrementa la visibilidad de la representación.
Para Arnulfo, esto implica una doble carga: el orgullo de representar a su comunidad y la responsabilidad de hacerlo ante el mundo.
