La carrera espacial se reactiva de tajo, en caso de concretarse de manera exitosa, la misión Artemis II de la NASA conseguirá hitos que fueron solo sueños por más de 50 años.
El viaje durará alrededor de 10 días, pero no se mide solo en tiempo, sino en lo que busca conseguir, esto es validar que la nave Orion, el cohete SLS, los sistemas médicos, las comunicaciones, la navegación y la vida a bordo pueden sostener a una tripulación humana más allá de la órbita terrestre baja, en el entorno del espacio profundo.
La NASA la presenta como la prueba que debe demostrar si el programa Artemis está listo para pasar del discurso a las misiones lunares sostenidas.
Según la información revelada por la NASA, la misión arrancará con un despegue que, por sí mismo, ya es una demostración de fuerza, ya que se prevé que el SLS despejará la torre en apenas unos segundos y alcanzará velocidad supersónica a los 56 segundos del lanzamiento.
Después, Orion y la etapa superior del cohete entrarán en una secuencia de maniobras para colocarse en una órbita terrestre alta, allí la tripulación y los controladores comprobarán el rendimiento del vehículo y prepararán la inyección translunar, el encendido que realmente la pondrá rumbo a la Luna.
Agenda lunar
El calendario del viaje está pensado casi como un guion, en el día 1, Orion orbitará la Tierra dos veces y la tripulación hará una prueba de pilotaje manual alrededor de la etapa superior del cohete.
En el día 2, llegará la inyección translunar, la maniobra que marcará el paso definitivo hacia el espacio cislunar, mientras que en los días 3, 4 y 5, la nave hará correcciones de trayectoria y la tripulación ejecutará pruebas médicas, de comunicaciones y de trajes espaciales.
Y se hace la magia, en el día 6, Orion alcanzará su punto más espectacular: el sobrevuelo lunar, a entre cuatro mil y seis mil millas de la superficie, luego de eso eel día 7 será en buena parte de descanso.
Los días 8 y 9 incluirán nuevas correcciones, una demostración de blindaje contra radiación y chequeos fisiológicos, y finalmente el día 10 estará dedicado al regreso y al amerizaje en el Pacífico.
¿Y qué busca exactamente la NASA?
El programa tiene cinco prioridades oficiales para Artemis II, primero demostrar que los sistemas y equipos pueden sostener a la tripulación, validar sistemas y operaciones para una campaña lunar tripulada, recuperar hardware y datos útiles para las siguientes misiones, comprobar capacidades de emergencia y completar objetivos extra de verificación de subsistemas.
En otras palabras, la agencia no busca “dar la vuelta a la Luna” por prestigio, sino saber si todo el ecosistema de exploración humana funciona cuando hay personas reales, con necesidades reales, viajando en el espacio profundo, por eso la ciencia de a bordo es tan importante.
La NASA también usará la misión para monitorear sueño, actividad y bienestar de la tripulación en el estudio ARCHeR; analizará sangre y saliva para estudiar el sistema inmune; medirá radiación dentro y fuera de Orion; y llevará el experimento AVATAR, que usará organ-on-a-chip para estudiar el impacto combinado de radiación y microgravedad.
Todo eso importa porque lo que aprenda Artemis II servirá no sólo para futuras misiones a la Luna, sino también para la meta más ambiciosa, esto es mandar humanos a Marte.
El éxito tampoco depende sólo de la nave, la NASA exige condiciones muy específicas para que la misión salga bien, como límites estrictos de viento y temperatura en lanzamiento, ausencia de precipitación, tormentas eléctricas y actividad solar severa, además de olas por debajo de seis pies y vientos menores a 25 nudos para recuperar cápsula y tripulación en el mar.
Esto porque en una misión así, la tecnología importa, pero también que la Tierra —y el clima espacial— den permiso.
La emoción histórica está en que, si todo sale bien, Artemis II no será el final del camino, será la misión que le diga al mundo que la NASA está lista para una nueva era lunar.
Y en esa nueva hoja de ruta, Artemis III se perfila para 2027 como prueba orbital con aterrizadores comerciales, mientras que Artemis IV apunta al primer alunizaje del programa a inicios de 2028; es decir, estos 10 días pueden redefinir toda la década de la exploración humana.
