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Astronautas de Artemis II reportan primer problema tras salir al espacio

Los tripulantes de la nave espacial utilizaron la comunicación en tierra para aseverar que el baño de la nave no funciona

Despegue del Artemis II
Despegue del Artemis II

Apenas en las primeras etapas de su trayectoria hacia la Luna, los integrantes de la misión Artemis II enfrentaron su primer desafío técnico fuera de la atmósfera terrestre.

Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen reportaron una falla mecánica en el Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS), el inodoro de alta tecnología diseñado para operar en condiciones de microgravedad.

El incidente surgió mientras la nave Orion ejecutaba las maniobras necesarias para alejarse de la órbita terrestre. Según informes difundidos, el mal funcionamiento del sistema generó una alerta inmediata en el centro de control de la misión en Houston, debido a los riesgos biológicos y operativos que representa una avería de esta naturaleza en un espacio confinado de apenas nueve metros cúbicos.

La tripulación trabajó de manera coordinada con los ingenieros en tierra para diagnosticar el origen del desperfecto. Tal como reportaron, los astronautas utilizaron kits de herramientas especializados para intervenir el sistema de tuberías y ventiladores que facilitan la succión de residuos.


Tras varias horas de revisión técnica, el equipo consiguió restablecer el flujo de aire y la funcionalidad del inodoro, evitando que el problema escalara a una situación que comprometiera la integridad de los sistemas electrónicos de la cápsula.

France 24 confirmó que, tras las reparaciones exitosas, la misión continúa su curso programado sin mayores demoras. La NASA calificó el evento como un inconveniente menor, destacando la preparación de los astronautas para resolver crisis mecánicas sin asistencia física externa.

La importancia de este componente resulta fundamental para misiones de larga duración. Según explica la cadena DW, los sistemas de desechos espaciales dependen de complejos mecanismos de succión para compensar la ausencia de gravedad.

Una avería prolongada obligaría a la tripulación a recurrir a protocolos de emergencia menos higiénicos, lo que afectaría el ánimo y la salud de los viajeros en una misión que dura aproximadamente diez días.

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