El crecimiento de conciertos y eventos masivos en México ha colocado en el centro del debate el consumo de agua que requieren estas producciones, un recurso clave para su operación, pero limitado en ciudades como la Ciudad de México.
Aunque suele pasar desapercibido frente a elementos visibles como el sonido o la iluminación, el agua es indispensable para garantizar la logística, la seguridad y el funcionamiento de espectáculos que reúnen a miles de personas.

Un recurso invisible en la industria del entretenimiento
Durante las horas previas a un concierto, mientras el público espera en la entrada, decenas de técnicos trabajan en el montaje del escenario, limpieza de estructuras y preparación de equipos, procesos que dependen directamente del uso de agua.
“Casi nunca aparece en los riders con el mismo peso que el audio o la iluminación, pero sin este recurso no hay show”, explicó Lucas Barrionuevo, cofundador de la empresa especializada en purificación de agua Somos PURA.
El especialista advirtió que en ciudades donde el agua es escasa, tratarla como un elemento secundario representa un riesgo operativo y logístico.
Consumo intensivo en cada etapa del evento
El uso del agua comienza desde el montaje, cuando se emplea para limpiar estructuras metálicas y evitar que polvo o residuos dañen equipos técnicos.
Posteriormente, los sanitarios, camerinos y espacios de preparación requieren un suministro constante para operar durante varias horas, mientras que la hidratación del personal técnico y artístico representa otro componente relevante.
De acuerdo con estudios del sector, el consumo promedio en festivales puede alcanzar hasta 20 litros por persona al día solo en hidratación del crew.

Impacto ambiental en contextos de escasez
En ciudades como la Ciudad de México, donde el acceso al agua es un desafío recurrente, la realización de conciertos en recintos como el Foro Sol o el Estadio Azteca —hoy Estadio Banorte— implica una demanda hídrica significativa.
Aunque no existen cifras oficiales públicas sobre el consumo exacto en México, referencias internacionales permiten dimensionar la escala del fenómeno. El festival Glastonbury, en Reino Unido, utiliza hasta 3 millones de litros de agua al día, según datos de Bristol Water.
Esta comparación evidencia el impacto potencial de eventos de gran escala en entornos urbanos con recursos limitados.
Calidad del agua y nuevas soluciones
Además del volumen, la calidad del agua se ha convertido en un factor clave dentro de la industria, especialmente en camerinos y áreas de consumo.
Ante este escenario, algunas productoras han comenzado a implementar sistemas de filtración para garantizar agua potable y reducir el uso de garrafones, los cuales pueden contener microplásticos.

Limpieza y cierre del ciclo operativo
Tras finalizar el evento, el consumo continúa con la limpieza de espacios, donde se utilizan sistemas de agua a presión para remover residuos y preparar el recinto para nuevas actividades en menos de 24 horas.
Este proceso completa un ciclo operativo que depende de manera constante del recurso hídrico.
Un desafío ambiental en crecimiento
El auge de la industria del entretenimiento en México, particularmente en la Ciudad de México, obliga a replantear la gestión del agua en eventos masivos.
“La escala actual de los conciertos exige repensar cómo se gestionan los recursos. Lo que funciona en eventos pequeños no aplica en estadios con miles de personas”, señaló Leandro Barrionuevo, cofundador de Somos PURA.
En un contexto de creciente demanda y limitaciones en el suministro, el consumo de agua en conciertos masivos abre un debate sobre sostenibilidad, regulación y responsabilidad ambiental en una industria en expansión.
