El regreso de una misión tripulada alrededor de la Luna con Artemis II no solo ha despertado interés por su tecnología y alcance, sino también por los detalles cotidianos de la vida en el espacio.
Entre ellos, la alimentación de la tripulación ha generado curiosidad, especialmente tras la difusión del menú oficial, que revela cómo la NASA adapta la comida a un entorno sin gravedad y con recursos limitados.
Un menú diseñado para sobrevivir en el espacio
De acuerdo con información oficial, el menú de Artemis II incluye 189 alimentos distintos y más de 10 tipos de bebidas, entre ellas café, té verde, batidos y bebidas saborizadas. Entre los alimentos más comunes destacan tortillas, pan plano, salchichas, ensaladas, frutos secos, macarrones con queso y carne de res.
Las tortillas, por ejemplo, son preferidas sobre el pan tradicional porque generan menos migas, lo que reduce riesgos en microgravedad. La selección de alimentos responde a criterios estrictos: larga duración, seguridad alimentaria, valor nutricional y facilidad de consumo. No hay alimentos frescos, ya que la nave Orion no cuenta con refrigeración.
Cada astronauta cuenta con tres comidas al día y dos bebidas, aunque la cantidad está limitada por el espacio y peso disponibles en la nave. Incluso se contemplan detalles como salsas picantes —hay cinco tipos— y una amplia variedad de endulzantes y complementos para mantener la moral de la tripulación.
Sobre el despegue y los trajes naranjas
El despegue de Artemis II, realizado desde el Centro Espacial Kennedy, estuvo acompañado de una ola de reacciones globales. Mientras millones seguían la transmisión, otro detalle llamó la atención: los trajes naranjas de los astronautas.
Este color no es casual. Se trata de una medida de seguridad que permite localizar rápidamente a la tripulación en caso de emergencia, especialmente durante el amerizaje en el océano. Tanto la alimentación como la vestimenta están diseñados para maximizar la seguridad y eficiencia.
