El prestigioso diario The New York Times determinó el cese inmediato de su relación profesional con un periodista autónomo tras comprobar que utilizó herramientas de inteligencia artificial para la redacción de una reseña literaria.
Según detalla una investigación publicada por el diario El País, la directiva del medio estadounidense actuó con firmeza ante lo que considera una violación directa de sus protocolos éticos y estándares informativos fundamentales.

El hallazgo de esta práctica irregular surgió inicialmente gracias a un lector meticuloso. Esta persona notó ciertas inconsistencias, giros lingüísticos y repeticiones léxicas inusuales que suelen caracterizar a los contenidos generados por la inteligencia artificial.
Tras recibir el reporte ciudadano, los editores responsables de la sección de cultura iniciaron una revisión exhaustiva de la pieza, empleando diversos programas de detección de texto sintético para validar las sospechas planteadas.
Conforme a lo reportado por El País, las pruebas técnicas internas confirmaron que el colaborador delegó la creación del análisis literario a un sistema de inteligencia artificial sin el consentimiento de sus superiores.
Dicho proceder incumple las normas de autoría del rotativo neoyorquino, las cuales exigen de forma estricta que cada artículo sea fruto genuino del esfuerzo intelectual de quien lo firma.
El uso de algoritmos para suplantar la voz y el juicio crítico de un cronista se traduce en un fraude que el medio no permitirá bajo ninguna circunstancia.
Asimismo, The Guardianha informó que The New York Times inició una investigación en la que Preston admitió el uso de inteligencia artificial para la redacción, pero que no se percató de que la información dada por la herramienta había sido copiada de un compañero periodista, Christobel Kent.
A través de un comunicado enviado este martes al diario inglés, Preston aseguró que estaba avergonzado. “Cometí un grave error al usar una herramienta de IA en un borrador de reseña que había escrito, y no identifiqué ni eliminé el lenguaje duplicado de otra reseña que la IA insertó”, explicó Preston, quien se disculpó con ambos medios y con Kent, el autor de la crítica original.
El involucrado declaró que no había utilizado IA para sus otros trabajos. Preston había colaborado anteriormente conThe GuardianyThe Economist, además de escribir para The Observery el Financial Times.
