El carguero CMA CGM Kribi, de propiedad francesa, efectuó el cruce del estrecho de Ormuz el jueves pasado. Este evento marca un punto de inflexión en la navegación comercial, pues se trata de la primera embarcación con bandera occidental que recorre dicho paso estratégico desde que inició la guerra con Irán.
De acuerdo con los informes proporcionados por MarineTraffic, proveedor de inteligencia marítima, el buque navegó a través de aguas jurisdiccionales iraníes y completó su trayecto de salida alrededor de las 19:00 UTC, 14:00 hora de Miami.
Desde el estallido de las hostilidades, Irán mantuvo un control riguroso sobre este canal, por el cual fluye cerca de una quinta parte de la producción mundial de petróleo y gas natural. Hasta este momento, la administración iraní solo autorizó el tránsito de barcos procedentes de naciones con las que mantiene vínculos diplomáticos estables, tales como China, Pakistán e India. El bloqueo persistente afectó seriamente la logística energética global, provocando una escalada en los costos operativos y de seguros para las navieras europeas y americanas.
Diversas fuentes sugieren que esta nueva medida y la flexibilización en el tránsito marítimo resultan del reciente cierre del espacio aéreo para aviones de Estados Unidos que participan activamente en las acciones de guerra. Dicha restricción logística sobre las fuerzas estadounidenses parece haber generado un escenario donde el paso de naves comerciales de potencias europeas como Francia encuentra menor resistencia.
El éxito del CMA CGM Kribi surge como una noticia clave para la estabilización de los precios del crudo, ya que la reapertura paulatina de Ormuz permitiría mitigar el impacto inflacionario que golpea a los mercados internacionales.
En el plano diplomático, el secretario general de la ONU, António Guterres, instó a las fuerzas de Estados Unidos, Israel e Irán a detener los enfrentamientos. Guterres enfatizó que la prolongación de la guerra causa un dolor profundo en las poblaciones civiles y agrava las dificultades económicas debido al incremento en los costos de los alimentos y la energía.
