La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán entró en una fase crítica, a medida que avanza el ultimátum del presidente Donald Trump para reabrir el estrecho de Ormuz, por lo que este domingo el mandatario lanzó una de sus amenazas más explícitas hasta ahora al advertir que el próximo martes podría convertirse en el “Día de las centrales eléctricas y el Día de los puentes” en Irán.
En un tono de confrontación directa, el mandatario amagó por medio de su red social Truth Social con posibles ataques contra infraestructura clave del país.
A través de una advertencia directa dijo: “¡Abran el maldito estrecho (…) o vivirán en el infierno!”, escribió Trump, elevando la presión sobre Irán para que reabra el estratégico estrecho de Ormuz, vital para el comercio global de petróleo.
De este modo, el mandatario fija un lapso límite para que Irán tome una decisión, establece que a las 20:00 horas del martes, hora en Washington, D.C. —19:00 horas en Austin, Texas— se debe tener respuesta a sus demandas.
Se trata del cuarto ultimátum lanzado por Trump en las últimas semanas, luego de haber extendido plazos anteriores en medio de negociaciones fallidas y versiones contradictorias entre ambas partes.

Irán responde en tono desafiante
Ante los amagos bélicos, la reacción de Teherán no se hizo esperar, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, advirtió que un ataque contra la infraestructura energética del país representaría un crimen de guerra.
“Amenazar con atacar el sector energético significa poner en peligro a toda la población”, señaló también el portavoz iraní Esmail Baqaei.
Las autoridades iraníes solicitan la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU y del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para frenar lo que consideran una escalada peligrosa.

Daños a civiles e infraestructura
Hasta el momento se contabilizan más de cinco semanas de bombardeos, los cuales han dejado miles de víctimas y daños a infraestructura crítica como plantas eléctricas, instalaciones petroleras, plantas desalinizadoras de agua, caminos carreteros así como zonas urbanas.
Además, Irán responde con ataques en países del Golfo como Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, afectando instalaciones energéticas y generando incendios en complejos petroquímicos.
Pero sobre todo, el centro de la crisis sigue siendo el estrecho de Ormuz, un paso marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el resto del mundo y es clave para el suministro energético global.
Irán cerró el paso y condiciona su reapertura a recibir compensaciones económicas por los daños de la guerra, mientras Estados Unidos presiona para que se garantice el libre tránsito.
Además, funcionarios iraníes advierten que podrían extender la presión a otra ruta estratégica, el estrecho de Bab el-Mandeb, lo que elevaría aún más el impacto global.

Operación militar crítica
Los últimos días, en plena Semana Santa, el conflicto escaló su nivel de intensidad con operaciones como el rescate de un piloto estadounidense derribado en territorio iraní, en una misión que involucró decenas de aeronaves, según reportaron medios internacionales.
También se reportaron aeronaves estadounidenses derribadas y ataques cruzados que reflejan que, pese a la presión militar, Irán mantiene capacidad de respuesta.
El plazo de 10 días fijado por el mandatario estadounidense vencía este lunes y ahora establece una nueva fecha límite —martes por la noche en Estados Unidos— por lo que el mundo se mantiene a la expectativa de las negociaciones de este conflicto bélico que amenaza con extenderse cada día más.
