La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) enfrenta un nuevo reto en su sistema de admisión: la concentración de aspirantes en un número reducido de licenciaturas, mientras al menos 14 carreras registran baja demanda.
Este fenómeno, que no es nuevo pero sí persistente, evidencia un patrón en la toma de decisiones de los estudiantes, quienes continúan optando por opciones tradicionales, generando desequilibrios en la ocupación de espacios universitarios.

Carreras saturadas vs. baja demanda: el contraste que preocupa
De acuerdo con información reciente de la propia institución, licenciaturas como Contaduría, Derecho y Médico Cirujano concentran el 23.6% del total de aspirantes.
Este dato confirma que una parte significativa de los jóvenes sigue enfocando sus expectativas profesionales en un grupo limitado de carreras, lo que mantiene niveles de competencia elevados año con año.
En contraste, otras licenciaturas no logran atraer suficiente interés, lo que abre un debate sobre la pertinencia, visibilidad y percepción de estas opciones académicas.
Las licenciaturas con menos demanda son:
- Administración de Archivos y Gestión Documental
- Geografía Aplicada
- Lengua y Literaturas Modernas: Leras Portuguesas
- Lengua y Literaturas Modernas: Letras Alemanas
- Desarrollo Comunitario para el Envejecimiento
- Geohistoría
- Desarrollo Territorial Etnomusicología
- Sociología Aplicada
- Desarrollo y Gestión Interculturales
¿Están en riesgo las carreras con menos aspirantes?
La UNAM ha sido clara: las licenciaturas con baja demanda no desaparecerán. Sin embargo, el escenario sí obliga a revisar a fondo las causas detrás de este comportamiento.
Los consejos académicos de cada área deberán analizar factores como:
- Falta de difusión
- Percepción de baja empleabilidad
- Cambios en el mercado laboral
- Desconocimiento de las áreas de especialización
El objetivo será fortalecer el atractivo de estas carreras sin comprometer la diversidad académica que caracteriza a la institución.

Elección limitada y presión en el sistema
A pesar de que la UNAM ofrece más de un centenar de programas educativos, la elección de los aspirantes sigue concentrándose en pocas opciones.
Este fenómeno genera dos efectos claros:
- Alta saturación en carreras tradicionales
- Subutilización de espacios en otras licenciaturas
Además, incrementa la presión sobre el sistema de admisión, donde miles de aspirantes compiten por un número limitado de lugares en las carreras más demandadas.
¿Por qué importa este fenómeno?
Más allá del proceso de ingreso, el desequilibrio en la demanda universitaria tiene implicaciones de fondo:
- Impacta la distribución del talento en el país
- Limita la diversificación profesional
- Puede generar sobreoferta en ciertos campos laborales
- Reduce el aprovechamiento de la oferta educativa disponible

El reto para la UNAM y los aspirantes
El desafío no solo es institucional, sino también cultural. Mientras la UNAM analiza estrategias para equilibrar la demanda, los aspirantes enfrentan la necesidad de ampliar su visión profesional.
Entender el mercado laboral, diversificar opciones y romper con la inercia de elegir solo carreras tradicionales podría ser clave para reducir la presión en el sistema y aprovechar mejor la oferta educativa del país.
