Tras seis días de misión, Artemis II reconfigura los conocimientos científicos de más de 50 años, gracias a que la tripulación de la NASA completó un histórico sobrevuelo lunar de siete horas, el primero desde Apollo 17, mientras enviaba observaciones de gran valor para la ciencia y para el futuro regreso humano al satélite.
La misión fue lanzada el 1 de abril de 2026, tiene una duración prevista de 10 días y marca el primer vuelo tripulado del programa Artemis, pero lo revelado hasta ahora da material para amplios análisis científicos.
La propia NASA por ahora no habla de “descubrimientos definitivos”, sino de observaciones científicas en tiempo real que ayudarán a entender mejor la Luna y a preparar futuras misiones.
Durante el sobrevuelo, la tripulación reportó matices de color en la superficie lunar que, según el equipo científico en Tierra, pueden ayudar a mejorar la comprensión de la composición mineral de distintas zonas y de la edad de ciertos accidentes geológicos. Además, el plan de observación fue ajustándose sobre la marcha con preguntas de seguimiento enviadas desde control de misión.

Observación de la superficie lunar
Uno de los momentos más poderosos de la misión ocurrió este lunes cuando Orion pasó lo bastante cerca como para iniciar una ventana de observación científica de unas siete horas.
La NASA explicó que este periodo permitió observar rasgos de la cara visible de la Luna, entre ellos Reiner Gamma, un brillante y enigmático remolino cuyo origen sigue sin resolverse por completo, y Glushko, un cráter de 27 millas de ancho conocido por sus marcadas vetas claras.
Más allá de la imagen espectacular, estas observaciones importan porque ayudan a afinar la lectura geológica del terreno que futuras misiones robóticas y tripuladas volverán a estudiar.
Un eclipse, la corona solar y los meteoroides
La NASA también informó que, durante una alineación entre Orion, la Luna y el Sol, la tripulación entró en un eclipse solar de aproximadamente una hora.
Ese momento no solo fue visualmente impactante, sino que los astronautas aprovecharon la oportunidad para estudiar la corona solar, la atmósfera más externa del Sol, visible alrededor del borde lunar.
Además, debían estar atentos a destellos provocados por impactos de meteoroides en la superficie de la Luna, observaciones que podrían aportar pistas sobre riesgos reales para futuras operaciones humanas en el entorno lunar.
Sobrevuelo histórico
Durante el paso detrás de la Luna, Orion entró en una interrupción planificada de comunicaciones de unos 40 minutos, fue en ese tramo cuando la nave alcanzó su máxima cercanía al satélite, a unos 4 mil 067 millas sobre la superficie, y apenas dos minutos después la tripulación llegó a la máxima distancia de la misión respecto a la Tierra: 252 mil 756 millas, estableciendo un nuevo récord de distancia para un vuelo humano y superando en 4 mil 111 millas la marca de Apollo 13.
La NASA también registró uno de los momentos más conmovedores del día, esto es el regreso visual de nuestro planeta en un “Earthrise”, la Tierra asomándose otra vez desde el borde lunar.
No obstante, las horas previas al sobrevuelo fueron igual de decisivas, en el día 5, los equipos de misión completaron una maniobra de corrección de trayectoria que duró 17.5 segundos, afinando el camino de Orion hacia la Luna.
Ese mismo día, la tripulación realizó pruebas del Orion Crew Survival System, incluyendo chequeos de fugas, simulaciones de ingreso a los asientos y evaluaciones de movilidad, además de verificar su capacidad para comer y beber con el traje puesto.
DE hecho, la NASA considera estas pruebas esenciales para validar la seguridad de futuras misiones de espacio profundo.
Importancia de las observaciones
Cabe mencionar que Artemis II no está diseñado para alunizar —descender a la superficie de la Luna—, pero sí para demostrar que la nave Orion, el cohete SLS y sus sistemas humanos pueden llevar astronautas al entorno lunar y traerlos de vuelta con seguridad.
En ese marco, cada observación recogida durante estos días tiene un peso enorme, desde la lectura visual de colores y formaciones de la Luna, hasta la vigilancia de impactos de meteoroides y el estudio de la corona solar.
La NASA explica que las operaciones científicas de Artemis II buscan sentar las bases para una exploración humana más segura y eficiente de la Luna y, más adelante, de Marte.
