El peso mexicano inició la jornada en 17,74 unidades por dólar, ubicándose en una zona clave de consolidación tras el alivio observado en la sesión previa y en medio de la expectativa por la resolución de un ultimátum geopolítico programado para esta noche.
De acuerdo con el análisis de Felipe Mendoza, Analista de Mercados EBC Financial Group, el reciente fortalecimiento de la moneda por debajo de la barrera de los 17,80 estuvo impulsado por la expectativa de una posible tregua en Oriente Medio, mediada por Pakistán, lo que generó un respiro en el índice del dólar y favoreció el apetito por el riesgo.
Sin embargo, este avance enfrenta un freno importante debido al denominado “Factor Trump”, que mantiene a los mercados en una postura de máxima cautela ante la posibilidad de ataques directos a infraestructura iraní tras el vencimiento del plazo de las 20:00 horas. Este escenario podría detonar un incremento en los precios energéticos y provocar una migración masiva hacia activos refugio.
Señales mixtas en la economía mexicana
En el frente interno, el panorama económico presenta indicadores contrastantes. Por un lado, la Inversión Fija Bruta correspondiente a enero registró una caída anual del 3,3%, acompañada de un desplome cercano al 10% en maquinaria y equipo, lo que evidencia una debilidad estructural en la inversión productiva.
Ante este contexto, la administración de Claudia Sheinbaum ha planteado una estrategia enfocada en fortalecer la certidumbre institucional, apoyada en un ambicioso plan de inversión mixta en infraestructura. Este enfoque busca incentivar la participación del sector privado y sostener la confianza de los inversionistas extranjeros.
Adicionalmente, el impulso a la digitalización de la economía, con el objetivo de elevar el crédito al 48% del PIB, funciona como un elemento clave para contrarrestar la desaceleración observada durante el primer trimestre del año.
Energía y tasas, claves para el tipo de cambio
Otro de los pilares estratégicos es la modernización del Sistema Nacional de Refinación, cuyo objetivo es alcanzar una producción de 1,1 millones de barriles diarios. Esta política apunta a mejorar la calidad del crudo mexicano y reducir la dependencia externa en el largo plazo.
No obstante, en el corto plazo, el comportamiento del peso continúa determinado por el diferencial de tasas de interés. En este sentido, la postura restrictiva de Banxico, orientada a llevar la inflación hacia el 4% en 2026, sigue siendo un soporte fundamental para el carry trade.
Este factor compensa parcialmente la incertidumbre generada por la revisión a la baja en las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, lo que mantiene cierto equilibrio en los mercados financieros.
Escenarios para el cierre de jornada
Para el resto del día, el tipo de cambio enfrenta una resistencia significativa, donde los factores positivos internos se ven opacados por el peso del riesgo externo.
El análisis advierte que, si el ultimátum de Estados Unidos deriva en un conflicto abierto, el dólar podría escalar hacia la zona de los 18,20, impulsado por la aversión al riesgo global.
En contraste, un avance en las negociaciones diplomáticas o una posible prórroga podría permitir que el peso mexicano busque niveles cercanos a los 17,65, consolidándose como una de las divisas emergentes con mejor desempeño en un entorno de desescalada energética.
“El fortalecimiento previo por debajo de la barrera de los 17,80 fue impulsado por la esperanza de una tregua en Oriente Medio... sin embargo, este avance se ve limitado hoy por el ‘Factor Trump’”, señaló Mendoza.
