Irán respondió con dureza a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien lanzó un ultimátum para reabrir el estrecho de Ormuz bajo advertencia de atacar infraestructura clave.
En un contexto de máxima tensión, el embajador iraní ante la ONU calificó las declaraciones como peligrosas, mientras en el país se multiplicaron protestas y actos de defensa civil ante un posible ataque inminente.
Condena diplomática y movilización interna
El embajador de Irán ante Naciones Unidas emitió una “enérgica condena” al ultimátum estadounidense, al que describió como “profundamente irresponsable” y “profundamente alarmante”, subrayando que este tipo de amenazas incrementan el riesgo de una confrontación mayor en la región.
La advertencia de Washington incluía posibles ataques contra plantas eléctricas y puentes si no se cumplía el plazo fijado. En paralelo, miles de ciudadanos iraníes formaron cadenas humanas alrededor de infraestructuras estratégicas, como centrales eléctricas y puentes, en distintas ciudades del país, en señal de resistencia ante un eventual bombardeo.
La televisión israelí, a través de Canal 13, incluso inició una cuenta regresiva pública hacia el límite impuesto por Trump, reflejando la expectativa internacional sobre una posible escalada inmediata.
Por su parte, el mandatario estadounidense elevó el tono con un mensaje en Truth Social: “Toda una civilización morirá esta noche, para nunca volver a existir… No quiero que eso ocurra, pero probablemente pasará”.
En el mismo mensaje, Trump añadió que un “cambio de régimen completo y total” podría abrir la puerta a un futuro distinto para Irán, tras “47 años de extorsión, corrupción y muerte”.
El cruce de declaraciones marca uno de los momentos más críticos en la relación bilateral reciente, con señales de ruptura diplomática y un escenario que, según analistas internacionales, podría derivar en una escalada militar de consecuencias imprevisibles.
