En un momento de alta tensión internacional por el conflicto bélico con Irán, el mandatario estadounidense, Donald Trump, utilizó una rueda de prensa para referirse a su situación política respecto a Sudamérica. Durante el evento, centrado originalmente en el reporte sobre el rescate de un oficial de la Fuerza Aérea cuyo avión cayó en territorio iraní, el presidente bromeó sobre su futuro, asegurando que sus niveles de aceptación en Venezuela superan los de cualquier otro actor político local.
“En las encuestas estoy más alto que nadie”, declaró Trump ante los medios de comunicación. Bajo un tono irónico, el jefe de Estado sugirió que, una vez concluidas sus responsabilidades actuales en la Casa Blanca, consideraría trasladarse a la nación sudamericana para iniciar una carrera electoral allá. “Aprenderé español rápidamente. No me llevará mucho tiempo. Se me dan bien los idiomas e iré a Venezuela; me postularé a la presidencia”, añadió, provocando diversas reacciones por la naturaleza de sus declaraciones en un contexto diplomático tan complejo.
Más allá de los comentarios jocosos, Trump reiteró su respaldo absoluto a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. El mandatario expresó satisfacción con la gestión de la funcionaria, quien tomó las riendas del país tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. En diversas intervenciones, el ejecutivo estadounidense calificó a Rodríguez como una persona “estupenda” que realiza un trabajo “fantástico” para facilitar la transición gubernamental tras la salida del anterior régimen.
La administración de Washington reconoce oficialmente a Rodríguez y ejecutó acciones concretas para estrechar lazos, como el levantamiento de sanciones económicas, particularmente en el sector energético. Este cambio de estrategia busca incentivar inversiones y fortalecer lo que Trump denomina su “nuevo gran socio”. La cooperación en materia de petróleo y gas fluye con éxito desde principios de marzo, marcando un punto de inflexión en la relación bilateral que anteriormente se encontraba en un punto muerto.

Este acercamiento derivó en el restablecimiento de relaciones diplomáticas el mes pasado, tras una ruptura iniciada en 2019. Delcy Rodríguez corresponde a estos gestos llamando a Trump “amigo y socio” y celebra la nueva agenda de cooperación. A pesar de la apertura, Trump manifestó previamente su intención de mantener una vigilancia estrecha sobre el proceso de transición, desestimando por ahora la participación de figuras como María Corina Machado, mientras prefiere trabajar de la mano con la presidencia interina actual. La Casa Blanca enfoca sus esfuerzos en asegurar que este vínculo rinda beneficios directos para la estabilidad energética global.
