La apertura del peso mexicano este miércoles estuvo marcada por un notable optimismo, posicionándose como una de las divisas emergentes con mejor desempeño en la jornada. Aunque el tipo de cambio inició oficialmente en 17.69 pesos por dólar, el anuncio de un cese al fuego bilateral de dos semanas entre Estados Unidos e Irán detonó un ajuste inmediato en los mercados.
El par USD/MXN registró una caída cercana al 1%, alcanzando niveles de 17.52, reflejo de un entorno de menor aversión al riesgo. Este movimiento responde principalmente a la eliminación de escenarios extremos vinculados a un posible impacto en los precios del petróleo.
De acuerdo con el análisis de Felipe Mendoza, analista de mercados de EBC Financial Group, la postura del expresidente Donald Trump fue clave en este cambio de narrativa, al no solo suspender los ataques, sino también considerar la propuesta iraní como una “base viable” para una paz duradera.
Alivio en mercados y apetito por riesgo
El contexto internacional experimentó un giro de 180 grados, impulsado por la reapertura condicionada del Estrecho de Ormuz y la mediación de Pakistán. Este escenario ha reducido los temores de estanflación global, dando paso a un renovado interés por activos de mayor riesgo, como las monedas emergentes.
En este entorno, el peso mexicano ha capitalizado el flujo positivo, beneficiándose de su alta sensibilidad a factores externos, particularmente aquellos relacionados con el comercio internacional y la estabilidad energética.
Factores internos respaldan al peso
A nivel local, el fortalecimiento de la moneda también encuentra sustento en una narrativa económica que comienza a ganar tracción entre inversionistas. La administración de Claudia Sheinbaum ha impulsado una estrategia enfocada en la digitalización financiera y la reducción del uso de efectivo.
Actualmente, uno de cada tres mexicanos utiliza pagos electrónicos, un indicador clave de formalización económica que podría traducirse en una mayor eficiencia recaudatoria. Este enfoque, en coordinación con Banxico, busca fortalecer la estabilidad macroeconómica en el mediano plazo.
Asimismo, la apuesta por inversión mixta en infraestructura pretende contrarrestar los retos de crecimiento económico, en línea con los señalamientos de la Secretaría de Hacienda sobre la necesidad de fortalecer el dinamismo del PIB.
Perspectivas para el tipo de cambio
Para el resto de la jornada, se anticipa que el peso mexicano mantenga un sesgo de apreciación, con la posibilidad de consolidar el soporte en los 17.50 pesos por dólar, siempre que se confirme la implementación efectiva del cese al fuego.
Un elemento clave a monitorear será el dato de confianza del consumidor en México, el cual permitirá evaluar si el optimismo en los mercados financieros está permeando hacia los hogares.
Impacto económico y riesgos latentes
La distensión geopolítica tiene implicaciones relevantes, como la reducción en el costo de las coberturas petroleras y una menor presión inflacionaria, lo que podría evitar una postura más restrictiva por parte de Banxico.
No obstante, los analistas advierten que aún podrían observarse efectos rezagados derivados de la volatilidad registrada en marzo, los cuales impactarían los indicadores económicos globales en el corto plazo, aunque de forma transitoria.
En este contexto, el peso mexicano se posiciona favorablemente, pero permanece expuesto a la evolución del entorno internacional y a la confirmación de los acuerdos diplomáticos en curso.
