El Congreso de la Ciudad de México, con a mayoría de la 4T, aprobó el Plan B de reforma electoral, lo que desató criticas de la oposición, en especial del PAN, quien rechazó la minuta al considerar que representa un retroceso democrático y un riesgo para las instituciones electorales.
Con 49 votos a favor, la mayoría encabezada por Morena y aliados, avaló la reforma impulsada a nivel federal, respaldando el proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum bajo el argumento de fortalecer la austeridad y la eficiencia del gasto público. Sin embargo, la oposición panista advirtió que el verdadero impacto será debilitar el sistema electoral mexicano.
PAN acusa intento de control político con el Plan B
Durante la discusión en el pleno, legisladores del PAN coincidieron en que la reforma no soluciona los problemas de fondo del sistema electoral, sino que busca concentrar el poder.
El diputado Ricardo Rubio afirmó que el Plan B “no es una reforma electoral, sino un mecanismo de control político vía presupuesto”, al criticar los recortes a instituciones electorales.
En la misma línea, el vicecoordinador panista Diego Garrido calificó la iniciativa como una “regresión democrática” impulsada por un “capricho presidencial”, al señalar que no contempla medidas contra la intervención del crimen organizado en elecciones.
Alertan por debilitamiento institucional y riesgos electorales
Las críticas del GPPAN se centraron en que la reducción presupuestal a organismos electorales podría hacerlos más vulnerables.
El legislador Raúl Torres también cuestionó que la reforma ignore a los mexicanos en el extranjero, al no facilitar su participación ni garantizar representación efectiva.
Por su parte, la diputada América Rangel calificó el Plan B como un “rotundo fracaso” y acusó que busca “manipular las reglas del juego para mantenerse en el poder”.
Señalan omisiones graves: crimen organizado y voto libre
La diputada Claudia Pérez advirtió que la reforma deja fuera temas clave como el financiamiento ilícito, la intervención del crimen organizado y la protección del voto libre.
En tanto, Laura Álvarez alertó que la aprobación acelerada de la minuta responde a intereses políticos y “abre la puerta al abuso” al debilitar controles democráticos.
Morena defiende el Plan B y la austeridad
Desde la bancada oficialista, legisladores defendieron la reforma como un paso hacia la eficiencia gubernamental. Argumentaron que el Plan B permitirá reducir costos en congresos locales, disminuir regidores y ampliar mecanismos de participación ciudadana, como la revocación de mandato.
Un debate que polariza la democracia en México
La aprobación del Plan B refleja la creciente polarización política en el país. Mientras Morena lo presenta como un avance en austeridad y control del gasto, el PAN advierte que podría poner en riesgo la equidad electoral y la autonomía institucional.
El GPPAN reiteró su voto en contra y aseguró que continuará defendiendo elecciones libres, transparentes y sin intervención de intereses ilegales, insistiendo en que México requiere reformas de fondo, no cambios que debiliten los contrapesos democráticos.
