En México, la salud bucal se ha convertido en una crisis silenciosa con implicaciones sanitarias y económicas de alto impacto. De acuerdo con un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el 95% de la población presenta caries o enfermedades periodontales, una cifra que refleja no solo un problema clínico, sino una falla estructural en prevención y diagnóstico.
En el marco del Día Mundial de la Salud, Liliana Bueno, CEO de Dental Bueno, advierte que la brecha en el acceso a servicios odontológicos continúa siendo uno de los indicadores más rezagados del sistema de salud en el país.

Diagnóstico tardío: el origen del problema
La odontóloga señaló que que uno de los factores que agrava la situación es la baja frecuencia con la que los mexicanos acuden al dentista. En promedio, la población asiste a consulta una vez cada ocho años, mientras que en países como Estados Unidos la revisión ocurre cada año y medio.
Este retraso en la atención provoca que enfermedades prevenibles evolucionen hacia tratamientos más complejos, costosos y con mayor impacto en la salud general del paciente.
“La falta de diagnóstico oportuno no solo incrementa el riesgo clínico, también eleva la presión económica sobre las familias y el sistema de salud”, subrayó Liliana Bueno, CEO de Dental Bueno.

Impacto económico: prevención vs tratamiento
Proyecciones recientes estiman que México podría ahorrar hasta 9,700 millones de dólares si fortaleciera la inversión en prevención de salud bucal.
El costo de no atender a tiempo una caries es significativo: un tratamiento avanzado puede alcanzar hasta 30,000 pesos por diente, cifra que supera hasta ocho veces el costo de una intervención preventiva.
Este escenario evidencia que el problema no radica únicamente en la incidencia de enfermedades, sino en la forma en que se detectan y atienden.

Tecnología y modelo clínico: una posible solución
En este contexto, Liliana Bueno resalta que en el sector privado ha comenzado a implementar modelos clínicos basados en tecnología para reducir errores y tiempos en el diagnóstico dental.
La integración de tomógrafos de última generación y sistemas digitales de diseño y manufactura permite obtener imágenes tridimensionales en minutos y fabricar piezas dentales con alta precisión en tiempo real.
De acuerdo con la especialista, este tipo de herramientas elimina fallas en la comunicación entre consultorio y laboratorio, uno de los principales puntos de error en la odontología tradicional.
“La salud bucal no puede esperar a que un laboratorio externo entregue una pieza. Si se requiere un ajuste, debe hacerse en el momento”, señaló la doctora Liliana Bueno, especialista en el sector.

Un problema estructural aún sin resolver
La combinación de baja cultura preventiva, acceso limitado y deficiencias en diagnóstico mantiene a la salud bucal como un reto pendiente en México.
Aunque la tecnología abre nuevas posibilidades para mejorar la atención, especialistas coinciden en que el cambio de fondo depende de fortalecer la prevención y promover revisiones periódicas.
De no atenderse, la actual tendencia podría seguir elevando los costos y la carga sanitaria de enfermedades bucales que, en su mayoría, son evitables.
