El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de su oficina de inteligencia financiera, presentó una propuesta para reformar de fondo los mecanismos contra el lavado de dinero.
Aunque el anuncio tiene un alcance global y técnico, en México generó reacciones políticas luego de que el analista financiero Simon Levy afirmara que los cambios respaldan investigaciones previas sobre presuntos flujos ilícitos vinculados a actores políticos.
Levy vincula la reforma con denuncias a Morena
A través de redes sociales, Levy sostuvo que la propuesta del gobierno estadounidense “confirma que el sistema de detección de lavado de dinero no ha funcionado correctamente”. Según su interpretación, la reforma coincide con lo que, asegura, ha documentado en investigaciones sobre el Partido Morena y el Gobierno de México.
El analista mencionó presuntos esquemas como financiamiento irregular mediante huachicol, triangulación de recursos públicos y uso de empresas en el extranjero. “El sistema estaba diseñado para contar reportes, no para encontrar el dinero ilícito”, escribió.
Asimismo, afirmó que existe una investigación en curso en Estados Unidos por lavado de dinero que involucra a José Ramón López Beltrán, hijo del expresidente mexicano. No obstante, estas declaraciones no han sido confirmadas por autoridades norteamericanas.
Menos burocracia y más enfoque en riesgos
Por su parte, la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) explicó que la reforma busca modernizar el sistema antilavado bajo la Ley de Secreto Bancario. El objetivo principal es que bancos y entidades financieras dejen de medir su desempeño por la cantidad de reportes generados y lo hagan por su efectividad para detectar operaciones ilícitas.
Entre los cambios propuestos destaca un enfoque basado en riesgos, que permitirá concentrar recursos en actividades sospechosas de alto impacto, así como una mayor claridad en la supervisión y auditoría. Además, se refuerza el papel de FinCEN como coordinador central del sistema.
