El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, lanzó uno de los mensajes más contundentes de su mandato en materia de defensa al pedir la creación inmediata de un ejército europeo común. La declaración se dio este viernes 10 de abril de 2026 durante la clausura del I European Pulse Forum, celebrado en Barcelona.
Ante líderes y especialistas, el mandatario español urgió a la Unión Europea a romper su dependencia en materia de seguridad y avanzar hacia una estructura militar conjunta sin dilaciones.
“Estamos listos para avanzar hacia un ejército europeo común. No en 10 años, no en dos años, sino ya, mañana mismo”, sentenció.
Contexto global eleva la presión sobre Europa
Las palabras de Sánchez no se dieron en el vacío. El presidente justificó su postura en medio de un escenario internacional marcado por tensiones crecientes y cambios en el equilibrio geopolítico.
Uno de los puntos clave fue el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, cuyas recientes amenazas contra Irán han generado incertidumbre en la alianza transatlántica y en el papel de la OTAN.
A esto se suma la escalada en Oriente Próximo. Sánchez endureció su postura frente a Israel al proponer la suspensión del acuerdo de asociación con la Unión Europea, tras la ofensiva en Líbano. Según el mandatario, Europa debe “rearmarse moralmente” para convertirse en un referente de justicia internacional.
Un proyecto que apunta a la soberanía y la industria
El plan impulsado por Sánchez no solo contempla la creación de una fuerza militar común, sino también un cambio estructural en la forma en que Europa concibe su seguridad.
El presidente insistió en que la defensa debe ser tratada como un bien público europeo, financiado de manera conjunta por los Estados miembros, tal como lo propuso previamente en el Consejo Europeo de marzo de 2025.
Además, subrayó que este avance no debe depender de la unanimidad, sino de la “determinación política” para superar bloqueos internos dentro de la Unión Europea.
En paralelo, destacó la necesidad de fortalecer la industria de defensa del continente —incluida la española— para dejar de depender de potencias externas y evitar, en sus palabras, ser “vasallos” en materia de seguridad.
Finalmente, también hizo referencia a la importancia de proteger la soberanía territorial europea frente a amenazas externas, mencionando el caso de Groenlandia y el respaldo a Dinamarca como parte de esta estrategia.
Con este posicionamiento, Sánchez coloca sobre la mesa uno de los debates más sensibles para el futuro de Europa: su capacidad de actuar de forma autónoma en un mundo cada vez más inestable.
