Una iniciativa en el Senado de la República que plantea redefinir el concepto de “muerte digna” encendió el debate luego de que la Iglesia católica expresara su rechazo, al advertir que la propuesta podría permitir la eutanasia en personas con enfermedades terminales o degenerativas.
Iglesia califica iniciativa como “sofisma”
En su editorial del semanario Desde la Fe, la Iglesia señaló que considerar la muerte como parte de la dignidad humana representa un argumento engañoso, al sostener que toda vida es digna por sí misma, sin importar las condiciones de salud.
De acuerdo con esta postura, el derecho a la vida debe prevalecer, en línea con lo establecido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que reconoce la igualdad en dignidad de todas las personas.

Debate legal: “muerte digna” no es eutanasia
Desde el ámbito jurídico, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado que el concepto de “muerte digna” no implica necesariamente la eutanasia o el suicidio asistido, sino que se refiere al derecho a un proceso de “bien morir”.
En ese sentido, organismos como la Comisión Nacional de Bioética han establecido que este enfoque está vinculado con el acceso a cuidados paliativos, destinados a aliviar el dolor físico, emocional y psicológico en pacientes con enfermedades terminales.

Cuidados paliativos, eje del debate
La Iglesia también cuestionó la idea de que la eutanasia pueda representar una alternativa viable frente a los costos del sistema de salud, al considerar que este argumento resulta deshumanizante.
Por el contrario, destacó que la implementación de cuidados paliativos ha demostrado beneficios tanto para pacientes como para sus familias, además de optimizar recursos en hospitales públicos.
En el contexto del debate, la Iglesia hizo un llamado a los legisladores a evitar que el sufrimiento sea utilizado como argumento para justificar la eutanasia, y a priorizar políticas que garanticen atención integral a las personas enfermas.
Asimismo, subrayó que el enfoque debe centrarse en reducir el dolor y acompañar a los pacientes, en lugar de considerar la muerte como una solución ante el sufrimiento.
