La apertura del peso mexicano se da cerca de los 17.37 por dólar, marcando el inicio de una jornada de alta tensión en los mercados financieros. La moneda nacional enfrenta un entorno complejo donde converge una resiliencia económica interna notable con un deterioro drástico del panorama geopolítico global. Este contraste está definiendo el comportamiento del tipo de cambio en el corto plazo, con inversionistas reaccionando principalmente a factores externos.
El contexto internacional ha dado un giro crítico tras el colapso de las negociaciones en Islamabad. El presidente Donald Trump ha ordenado un bloqueo naval total en el Estrecho de Ormuz mediante la Armada de Estados Unidos, invalidando la tregua de dos semanas y declarando una política de “extorsión cero” ante la negativa iraní de desmantelar su programa nuclear. Este escenario ha elevado significativamente la aversión al riesgo global, fortaleciendo al dólar y presionando a monedas emergentes como el peso mexicano.
Estrategia económica de México ante la crisis
A pesar del entorno adverso, el gobierno de Claudia Sheinbaum está implementando una estrategia orientada a blindar la soberanía económica del país. Entre las medidas más relevantes destaca la apertura al fracking para la explotación de gas natural, con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones energéticas provenientes de Estados Unidos.
Aunque esta decisión ha generado debate, los mercados la interpretan como un movimiento estratégico hacia la seguridad energética, especialmente en un contexto donde las rutas comerciales globales enfrentan interrupciones potenciales. Esta política busca mitigar los efectos de choques externos como el actual conflicto en Medio Oriente.
En paralelo, el optimismo expresado por Marcelo Ebrard respecto a la renegociación del T-MEC y el acuerdo bilateral para la modernización de puentes y cruces fronterizos refuerza la narrativa positiva en torno al nearshoring. Este enfoque resulta clave para asegurar la continuidad del flujo comercial con Estados Unidos, independientemente de la volatilidad internacional.
Perspectivas del tipo de cambio
Para el resto de la jornada, se anticipa que el par USD/MXN registre una volatilidad extrema, con un sesgo hacia la depreciación del peso en caso de que el bloqueo en Ormuz impacte de forma inmediata los precios de los energéticos.
De acuerdo con Felipe Mendoza, Analista de Mercados EBC Financial Group: “Espero que el par USD/MXN muestre una volatilidad extrema con un sesgo hacia la depreciación si el bloqueo en Ormuz se traduce en un choque inmediato en los precios de los energéticos. Aunque los fundamentos de México son sólidos y Sheinbaum defiende al país como un ‘ejemplo económico’, el mercado financiero suele castigar a las divisas emergentes en momentos de incertidumbre bélica”.
El especialista añade que, en un escenario de escalamiento del conflicto en el Estrecho de Ormuz hacia una confrontación directa, el tipo de cambio podría testear rápidamente la resistencia de los 17.55. En contraste, cualquier señal de distensión diplomática permitiría un ajuste hacia los 17.32 por dólar.
Clave del día: petróleo y riesgo sistémico
En síntesis, el comportamiento del peso mexicano en esta jornada no estará determinado por datos económicos internos, sino por la evolución del conflicto geopolítico y el riesgo de una interrupción sistémica en el suministro global de petróleo.
La moneda mexicana se mantiene como un termómetro de la incertidumbre internacional, en una sesión donde el mercado observa de cerca cada movimiento en el Estrecho de Ormuz y sus posibles repercusiones sobre la economía global.
