El Departamento del Tesoro de Estados Unidos asestó un nuevo golpe contra el crimen organizado al revelar una red de operaciones del narcotráfico que utilizaba casinos en México como fachada para lavar dinero y ocultar droga.
A través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), el gobierno estadounidense sancionó a seis objetivos ligados al Cártel del Noreste (CDN), organización criminal con fuerte presencia en la frontera entre México y Estados Unidos, particularmente en la zona de Nuevo Laredo, Tamaulipas.
De acuerdo con el comunicado oficial, estas acciones buscan desmantelar las estructuras financieras que permiten al narcotráfico sostener sus operaciones ilícitas, entre ellas el tráfico de fentanilo, el contrabando de personas y la extorsión.
Casinos, la fachada del narco
Uno de los hallazgos más relevantes es el uso de casinos como centros de operación criminal. Las autoridades señalaron que establecimientos como el Casino Centenario eran utilizados no solo para el lavado de dinero, sino también para ocultar drogas como fentanilo y cocaína.
Además, el reporte indica que estos lugares funcionaban como puntos de reunión de integrantes del cártel e incluso como espacios para intimidar y torturar a presuntos rivales.
Otra empresa sancionada fue la operadora Comercializadora y Arrendadora de México (CAMSA), vinculada a estos establecimientos, así como otro casino ubicado en Tampico.
Operadores clave y red de apoyo
La investigación también exhibe el papel de diversos actores que, desde distintos frentes, facilitaban las actividades del cártel.
Entre ellos se encuentra un presunto operador encargado del tráfico de personas en la frontera, quien coordinaba el cruce de migrantes hacia Estados Unidos y controlaba flujos de dinero en efectivo.
Asimismo, se identificó a un abogado señalado por actuar como intermediario entre líderes del cártel, y a un individuo que, bajo la apariencia de activista de derechos humanos, presuntamente impulsaba campañas de desinformación a favor del grupo criminal.
Sanciones y advertencias
Como parte de estas medidas, el gobierno estadounidense ordenó el bloqueo de bienes y activos relacionados con los implicados, además de prohibir cualquier tipo de transacción con ciudadanos o empresas de Estados Unidos.
Las autoridades advirtieron que incluso terceros podrían enfrentar sanciones si mantienen vínculos financieros con los señalados.
Con estas acciones, el gobierno de Estados Unidos busca debilitar las fuentes de ingreso del narcotráfico y frenar su capacidad operativa en una de las regiones más sensibles para la seguridad bilateral.
