La controversia por la estancia del hijo de Marcelo Ebrard en la embajada de México en Reino Unido ya tuvo respuesta. El funcionario rechazó que haya existido un uso indebido de recursos públicos y aseguró que todo se trató de una situación familiar.
En medio de los cuestionamientos, Ebrard explicó el origen de la decisión y defendió su actuar como padre, al tiempo que agradeció el apoyo de la entonces embajadora Josefa González-Blanco.
“No veo un abuso”: Ebrard fija postura
Durante su declaración, Ebrard detalló que el episodio ocurrió en 2021, en plena pandemia por COVID-19, cuando él se encontraba enfocado en la estrategia de vacunas como titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
“Te diré lo siguiente, en el año 2021 en la pandemia del Covid-19, yo estaba atareado con lo de las vacunas, ese era mi prioridad como canciller…”, relató.
Según explicó, fue en ese contexto cuando habló con González-Blanco sobre la posibilidad de que su hijo viajara a Reino Unido por motivos académicos.
“Le dije va a estar por allá mi hijo por unos estudios, me dijo, mándamelo a la residencia y lo trato como un hijo por lo menos el tiempo que sea indispensable”.
La estancia y el motivo del regreso
Ebrard señaló que su hijo inicialmente dudaba en aceptar la propuesta, pues buscaba aprovechar su estancia en el extranjero para estudiar áreas relacionadas con psicología, medicina y neurociencia.
“No estaba convencido de que fuera… me dijo, si no voy, perderé esa oportunidad”.
Finalmente, viajó a Londres y permaneció alrededor de seis meses en la residencia oficial de la embajada. Sin embargo, regresó antes de lo previsto.
“Mi hijo llegó allá y estuvo seis meses, se regresó porque las clases eran por Zoom… me dijo, pues para qué me quedo, y se regresó”.
“Fue la preocupación de un papá”
Ante los señalamientos, el actual secretario de Economía negó que se haya hecho un uso indebido de recursos públicos y sostuvo que su decisión respondió a un tema personal.
“No veo un abuso de mi parte, salvo la preocupación de un papá por un hijo en un país extranjero”.
Incluso, subrayó que, en todo caso, lo único que podría reprochársele es haber aceptado el ofrecimiento de la embajadora.
“Si algo se me puede recriminar es que como padre me preocupara por mi hijo… y haberle aceptado a Josefa, que se lo agradezco, por alojarlo como si fuera de su familia”.
Pese a la explicación, la polémica no se ha disipado. El caso ha generado debate sobre el uso de residencias diplomáticas y la falta de claridad en los procedimientos para permitir este tipo de estancias.
