El comercio electrónico en México mantiene un crecimiento a doble dígito; sin embargo, este avance viene acompañado de un problema que comienza a impactar directamente la operación de los negocios: el fraude digital.
Más allá de las pérdidas económicas, especialistas advierten que este fenómeno ya se ha convertido en un costo estructural para las empresas, al influir en decisiones clave como la aprobación de transacciones, la experiencia del cliente e incluso la expansión del mercado.

Fraude electrónico supera los 293 mil millones de pesos
De acuerdo con el Global Payments Report 2025, durante 2024 las pérdidas por fraude en comercio electrónico superaron los 293 mil millones de pesos, una cifra que refleja la dimensión del problema en el ecosistema digital.
No obstante, el impacto real va más allá del monto directo. En América Latina, cada peso perdido puede representar un costo de hasta 3.24 veces su valor, al considerar contracargos, gastos operativos y afectaciones en la experiencia del cliente.
Este escenario ha llevado a que el fraude deje de ser un incidente aislado para convertirse en un factor permanente dentro de la operación de los comercios digitales.
Negocios endurecen filtros y sacrifican ventas
Ante este contexto, muchas empresas han optado por reforzar sus mecanismos de control: más validaciones, más reglas y procesos más estrictos para aprobar compras.
Sin embargo, esta estrategia también ha generado efectos colaterales. Comercios comienzan a rechazar transacciones legítimas, afectando directamente sus ingresos y limitando su crecimiento.
“El mayor costo del fraude no está solo en las transacciones que se pierden, sino en las que nunca suceden”, explicó Lisset May Cervantes, vicepresidenta senior de Ventas en Kueski.
Este fenómeno incluso ha influido en la percepción del consumidor, manteniendo al efectivo como una opción considerada más segura en ciertos segmentos.

Inteligencia artificial, clave para contener el riesgo
Frente a este escenario, el sector ha comenzado a migrar hacia modelos más sofisticados basados en inteligencia artificial, capaces de analizar múltiples variables en tiempo real para detectar riesgos con mayor precisión.
A diferencia de los esquemas tradicionales, estos modelos permiten evaluar el contexto completo de cada transacción, reduciendo el fraude sin generar fricción en la experiencia de compra.
Empresas como Kueski, a través de soluciones como Kueski Pay, han desarrollado sistemas que analizan cientos de señales en segundos, lo que ha permitido incrementar la aprobación de transacciones y reducir contracargos.

Fraude, barrera silenciosa para la digitalización
Especialistas coinciden en que el fraude se ha convertido en una de las barreras menos visibles, pero más determinantes, para el crecimiento del comercio electrónico en México.
Su impacto no solo se mide en pérdidas económicas, sino en la confianza del usuario y en la capacidad de los negocios para escalar en un entorno digital cada vez más competitivo.
En este contexto, el reto para el sector ya no es únicamente reducir el fraude, sino gestionarlo de manera estratégica para no frenar el crecimiento.
El desafío ya no es evitar pérdidas, sino habilitar crecimiento
El avance del comercio electrónico dependerá cada vez más de la capacidad de los negocios para equilibrar seguridad y experiencia del usuario.
Hoy, el crecimiento no solo está en atraer más clientes, sino en aprobar transacciones legítimas, proteger cada operación y convertir la intención de compra en ingresos reales.
