El intento de atentado perpetrado por Cole Thomas Allen contra Donald Trump el pasado sábado 25 de abril desató una intensa ola de escepticismo en redes sociales. Mientras el Servicio Secreto custodiaba al mandatario tras los disparos en el hotel Washington Hilton, plataformas como X registraron más de 300 mil menciones del término “staged” o escenificado.
Esta reacción surge en un contexto donde la popularidad del republicano registra mínimos históricos, lo que lleva a diversos sectores a sugerir que el evento pudo ser una estrategia para desviar la atención de la inflación y los conflictos externos, relató Metro World News.
Las sospechas se alimentan de declaraciones previas de Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca. Durante una intervención en Fox News horas antes del suceso, Leavitt afirmó que “se oirían disparos en la sala”, en una aparente alusión a las bromas pesadas del discurso presidencial. Sin embargo, el carácter profético de sus palabras generó suspicacias entre quienes consideran que el incidente fue planeado con antelación.
A esto se suma la reacción inmediata de Trump en su red Truth Social, donde aprovechó el pánico para defender la necesidad de construir un salón de baile militarizado en la Casa Blanca, argumento respaldado por aliados como el representante Randy Fine.
Voces críticas dentro del propio ámbito conservador cuestionan la veracidad de lo ocurrido. Antiguos simpatizantes del movimiento MAGA, así como los comunicadores Joe Rogan y Tucker Carlson, calificaron sucesos previos de “bulo”, sembrando dudas sobre la autenticidad de los riesgos actuales.
Marjorie Taylor Greene incluso llegó a calificar este último evento como un montaje. Entre las anomalías reportadas destaca la evacuación del vicepresidente J.D. Vance antes que la de Trump, lo que representa una violación directa de los protocolos de seguridad establecidos.
Por su parte, el sospechoso Cole Thomas Allen detalló en un manifiesto enviado a sus allegados la facilidad con la que burló los controles. Allen calificó la seguridad del Hilton como una “incompetencia demencial”, asegurando que ingresó con armas y cu
chillos sin que nadie lo considerara un peligro. En su escrito, el atacante de 31 años se describe como un ciudadano actuando contra lo que percibe como traiciones políticas. Actualmente, la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca analiza si la gala se reprogramará, mientras la opinión pública permanece dividida entre la gravedad del ataque y las teorías de una posible fabricación política.
