Aunque México no figura entre los países más educados del mundo, sí destaca por algo igual de valioso: la amabilidad. Así lo revela un estudio global de la empresa Remitly, que analizó la percepción de educación y cortesía en más de 4 mil personas a nivel internacional.
El informe muestra un contraste interesante: mientras el país ocupa el lugar 29 en el ranking de naciones más educadas, se posiciona en el sexto lugar entre los más amables del mundo.

México: lejos en protocolo, cerca en calidez
El estudio deja claro que la educación formal —entendida como etiqueta, normas sociales o protocolo— no siempre va de la mano con la forma en que las personas se relacionan en el día a día.
En ese sentido, México no aparece entre los principales referentes globales de “buenos modales”, lista encabezada por países como:
- Japón
- Canadá
- Reino Unido
Sin embargo, esto no significa que los mexicanos sean percibidos como maleducados, sino que otros países suelen ser más citados como ejemplo en términos de etiqueta social.
La amabilidad, el verdadero sello mexicano
Donde México sí brilla es en el trato cotidiano. El país se coloca en el sexto lugar global entre las naciones más amables, destacando por actitudes como:
- Hospitalidad
- Cercanía en el trato
- Disposición a ayudar
- Interacciones cálidas en espacios públicos
Este rasgo cobra relevancia en contextos como el turismo o la migración, donde la experiencia diaria está marcada más por la empatía que por el protocolo.

¿Cómo se ven los mexicanos a sí mismos?
Otro dato que llama la atención es la autopercepción. México aparece entre los países que se consideran a sí mismos más educados, con una calificación de 9.35 sobre 10.
Esto lo coloca por encima de varias naciones europeas y refleja una visión positiva sobre la forma en que las personas se comportan en sociedad.
El contraste entre percepción externa e interna también se repite en otros países. Por ejemplo, Japón es visto como el más educado del mundo, pero sus propios habitantes se califican mucho más bajo, en parte por factores culturales como la modestia.
Educación y modales: más allá del protocolo
Especialistas señalan que la educación no es un concepto universal. Lo que en un país se considera cortesía, en otro puede interpretarse como frialdad o exceso de formalidad.
Pequeños gestos como:
- Ceder el asiento
- Saludar con respeto
- Tener paciencia en una conversación
Pueden marcar la diferencia en la percepción de una sociedad.
Un tema cultural, no solo de reglas
El estudio concluye que los buenos modales no dependen únicamente de normas rígidas, sino de valores culturales como la empatía, la humildad o la cercanía.
En ese terreno, México tiene una ventaja clara: su gente puede no encabezar rankings de etiqueta, pero sí deja huella en la forma en que hace sentir a los demás.
