La detención de Érika María “N”, señalada como presunta responsable del feminicidio de la exreina de belleza Carolina Flores, ocurrió lejos del lujo que muchos imaginaron tras su fuga de México.
De acuerdo con autoridades de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, la mujer fue ubicada en Caracas, donde se mantenía oculta tras salir del país un día después del crimen ocurrido en Polanco.
Un escondite discreto, no una residencia de lujo
La imagen, que publicó el periodista Antonio Nieto, del lugar donde fue detenida muestra un edificio residencial con la entrada principal marcada con el número 14 y cuenta con puertas de tono claro con amplios paneles de vidrio que permiten ver hacia el interior.
El acceso tiene un par de escalones bajos y una pequeña rampa colocada sobre ellos, mientras que la fachada presenta colores claros, con elementos que sugieren alto nivel económico.
A un costado se observa una cortina metálica cerrada, similar a la de un garaje, y del otro lado una pared con una ventana pequeña protegida por una reja.
La luz natural y las sombras de árboles alrededor refuerzan la impresión de una zona habitacional tranquila, sin características que llamen la atención, lo que apunta a que el sitio habría sido elegido precisamente para pasar desapercibida.
De Polanco a Venezuela en cuestión de horas
El caso se remonta al asesinato de Carolina Flores, ocurrido el 15 de abril dentro de un departamento en Polanco. Tras el crimen, la presunta agresora abandonó el país al día siguiente y viajó a Venezuela vía Panamá, donde permaneció hasta ser localizada.
La captura se logró mediante la colaboración internacional, luego de que se activara una ficha roja de la Interpol, lo que permitió a autoridades venezolanas ejecutar la detención.
Extradición en marcha
La fiscal capitalina, Bertha Alcalde Luján, confirmó que ya se trabaja en el proceso para trasladar a la detenida a México, donde enfrentará cargos por feminicidio.
El caso ha llamado la atención no solo por la violencia del crimen, sino por el contraste entre el lugar donde ocurrió —una de las zonas más exclusivas del país— y el sitio donde la presunta responsable intentó ocultarse: un edificio común, sin lujos, en el extranjero.
