El restablecimiento de los vínculos entre Estados Unidos y Venezuela tras la captura del expresidente Nicolás Maduro alcanzó este jueves un punto clave con la reactivación de las rutas aéreas comerciales. La aerolínea estadounidense American Airlines reinicia esta mañana sus operaciones entre Miami y la capital venezolana, servicio que permanecía suspendido desde 2019 tras la ruptura diplomática y consular durante el primer mandato de Donald Trump.
Según los registros de la terminal aérea de Miami, el vuelo programado para despegar a las 10:16 de la mañana prevé aterrizar en Caracas a la 1:36 de la tarde. Nate Gatten, vicepresidente ejecutivo de la compañía, manifestó que la empresa busca establecer una frecuencia diaria en ambos sentidos.
American Airlines destacó además la importancia estratégica de Miami como punto de enlace entre el territorio estadounidense y América Latina.
A este esfuerzo se suman otras operadoras del sector. La compañía venezolana Laser Airlines anunció la reanudación de sus vuelos directos a partir del próximo 1 de mayo. Esta firma operará diariamente con una capacidad de 150 asientos, distribuidos en 12 lugares para clase ejecutiva y 138 en clase turista.

Este acercamiento surge tras meses de transformaciones políticas profundas. La captura de Maduro, efectuada el pasado 3 de enero durante una operación militar estadounidense en diversas ciudades venezolanas, propició un cambio de gobierno en el país sudamericano.
Delcy Rodríguez, actual presidenta encargada, manifestó en diversas ocasiones su disposición para iniciar una etapa de cooperación y respeto mutuo con Washington. Por su parte, la administración de Donald Trump elogió la apertura mostrada por la mandataria venezolana.
En el ámbito económico, los avances resultan evidentes tras cuatro meses de transición. Venezuela retomó el envío de petróleo a Estados Unidos y aprobó legislaciones orientadas a permitir la inversión extranjera en los sectores de energía y minería. En respuesta, el gobierno estadounidense suavizó restricciones previas, eliminando sanciones que pesaban contra el Banco Central de Venezuela y la propia Rodríguez.
