El precio del petróleo puso en alerta al mundo entero. Este jueves, el barril de Brent, referencia para Europa y uno de los indicadores clave del mercado energético global, superó los 126 dólares para entregas de junio, su nivel más alto en cuatro años, ante el temor de una posible escalada de la guerra en Irán, explica el portal Metro World News.
El repunte ocurre después de que trascendiera que Estados Unidos estudia distintas opciones de intervención militar contra Irán, lo que elevó la presión sobre los mercados por el riesgo de mayores afectaciones al suministro mundial de crudo.
Aunque el conflicto ocurre a miles de kilómetros de Norteamérica, sus efectos pueden llegar rápido al bolsillo, pues cuando sube el petróleo, también se encarecen la gasolina, el diésel, el combustible para aviones, el transporte de mercancías y productos cotidianos fabricados con derivados del crudo.
Petróleo sube por la guerra en Irán
El nerviosismo en los mercados se explica por el papel estratégico de Irán dentro del mapa energético mundial y por las afectaciones en rutas clave para el transporte de petróleo.
El estrecho de Ormuz se mantiene como uno de los puntos más sensibles, debido a que por ahí transita una parte importante del crudo que abastece a distintos países.
La posibilidad de que la guerra escale o afecte durante más tiempo el flujo de petróleo genera un efecto inmediato, los inversionistas anticipan menor oferta, los precios suben y la presión termina trasladándose a consumidores y empresas.
Gasolina, diésel y transporte más caros
El primer golpe suele sentirse en los combustibles, en Estados Unidos, el precio promedio de la gasolina alcanzó 4.30 dólares por galón, frente a los 2.98 dólares previos al inicio de la guerra, lo que representa un aumento de 44%.
El diésel también se encareció y ronda los 5.50 dólares por galón, lo que pega directamente al transporte de mercancías, y esto importa porque muchos productos de uso diario dependen de camiones, barcos o aviones para llegar a tiendas y supermercados.
Cuando transportar cuesta más, las empresas suelen aplicar recargos o trasladar parte del aumento al consumidor; es decir, no solo duele llenar el tanque, también puede doler la cuenta del súper.
Vuelos y envíos también sienten el golpe
El combustible para aviones es uno de los mayores gastos de las aerolíneas, por lo que el aumento del petróleo ya presiona tarifas, cargos por equipaje y rutas menos rentables.
En Estados Unidos, varias aerolíneas han aumentado tarifas por equipaje documentado y ajustado cargos adicionales, y también se reportan recortes de vuelos y reducción de capacidad en algunas rutas internacionales.
Los servicios de paquetería y comercio electrónico tampoco quedan fuera, empresas de transporte y plataformas de venta comenzaron a aplicar recargos para compensar el costo del combustible.
El súper se enfila a tener ajustes
El efecto del petróleo no se limita a gasolinas y viajes, productos como jabones, detergentes, cosméticos, empaques plásticos y artículos de higiene personal utilizan derivados del crudo o dependen de cadenas logísticas intensivas en combustible.
Además, los alimentos pueden encarecerse por el transporte y los fertilizantes, aunque no de forma inmediata como en el caso del combustible.
Expertos citados en reportes internacionales advierten que puede existir un desfase de tres a seis meses entre un shock energético y el aumento en precios minoristas de alimentos.
Esto significa que el impacto no siempre se ve de inmediato, pero puede aparecer gradualmente en productos básicos, especialmente si el conflicto se prolonga.
