El peso mexicano inicia la jornada con una apertura en 17.48 por dólar, en un entorno marcado por la cautela de los mercados ante la publicación de indicadores clave en Estados Unidos. La moneda nacional enfrenta un escenario complejo, donde factores externos e internos presionan su desempeño y limitan su capacidad de recuperación.
De acuerdo con el análisis de mercado, el comportamiento del tipo de cambio estará condicionado por datos como la encuesta de vacantes laborales JOLTS y el índice PMI, los cuales son seguidos de cerca por los inversionistas al influir directamente en las decisiones de la Reserva Federal.
Un entorno de estanflación presiona al peso mexicano
Uno de los elementos más relevantes en el panorama actual es la creciente preocupación por un escenario de estanflación en México. Este fenómeno, caracterizado por bajo crecimiento económico combinado con inflación persistente, ha llevado a ajustar las expectativas del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026 a un rango de apenas entre 1% y 1.8%.
Este contexto genera un entorno de vulnerabilidad estructural para la moneda, ya que limita la capacidad de respuesta de la política económica y reduce el atractivo del país para los inversionistas internacionales.
Factores globales: presión desde Estados Unidos y geopolítica
En el ámbito internacional, el mercado continúa asimilando la retórica de la administración estadounidense en torno al Estrecho de Ormuz y el llamado “Proyecto Libertad”. Estas tensiones han fortalecido al índice del dólar global (DXY), lo que ejerce presión directa sobre las divisas emergentes, incluido el peso mexicano.
Además, la expectativa de que la Reserva Federal mantenga una postura restrictiva añade un factor adicional de incertidumbre, especialmente si los datos económicos estadounidenses resultan más sólidos de lo previsto.
Sheinbaum plantea medidas para reactivar la economía
En el plano interno, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un paquete de ocho medidas económicas orientadas a detonar la inversión y preparar al país para la próxima revisión del T-MEC.
Durante su conferencia matutina, destacó la importancia de atraer capitales ante el débil arranque del año. Sin embargo, analistas consideran que el impacto de estas acciones podría ser ambivalente, ya que, aunque buscan impulsar el crecimiento a largo plazo, enfrentan el reto inmediato de una economía estancada.
Perspectivas para el tipo de cambio
Para el resto de la jornada, se anticipa un sesgo de debilidad para el peso mexicano. El tipo de cambio podría encontrar una resistencia técnica cercana a los 17.55 por dólar, especialmente si los datos de empleo en Estados Unidos superan las expectativas.
La combinación de factores como el bajo crecimiento interno, la incertidumbre comercial y los conflictos internacionales actúa como un freno para la apreciación de la moneda.
Según información de Felipe Mendoza, Analista de Mercados EBC Financial Group, el mercado se mantendrá atento tanto a los indicadores económicos estadounidenses como a los detalles del plan de inversión del gobierno mexicano, ya que estos elementos serán clave para definir la dirección del tipo de cambio en el corto plazo.
En este contexto, el peso mexicano enfrenta una jornada de alta sensibilidad, donde cualquier sorpresa en los datos económicos podría inclinar la balanza hacia una mayor depreciación o, en el mejor de los casos, hacia una estabilización temporal.
