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¿Qué puede salir mal en la visita de Trump a Xi Jinping? Cinco temas tensan a EU y China

La visita de Estado de Trump a China ocurre entre tensiones por aranceles, fentanilo, Taiwán, chips e Irán, temas que pueden marcar el tono del encuentro con Xi Jinping

Trump llega a China.
Trump llega a China. El presidente Donald Trump a su arribo a su arribo al Aeropuerto Internacional de Beijing. (AP Photo/Mark Schiefelbein) (Mark Schiefelbein/AP)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realiza una visita de Estado a China del 13 al 15 de mayo, por invitación del presidente Xi Jinping, pero no todo es miel sobre hojuelas, hay temas de alto impacto como la guerra en Irán, el comercio y las ventas de armas estadounidenses a Taiwán que confrontan a estas naciones.

Aunque ambos gobiernos buscan mantener abiertos los canales de diálogo, la agenda concentra asuntos que provocan choques políticos, económicos y diplomáticos durante años.

Estos son los cinco temas que confrontan a ambas potencias y elevan riesgos diplomáticos en la relación.

Aranceles y fentanilo

El primer punto de fricción es el comercio, la relación entre Estados Unidos y China sigue marcada por una combinación de aranceles generales, medidas por sectores y restricciones específicas que elevan el costo político de cualquier acuerdo.


La Casa Blanca informó en noviembre de 2025 que Trump y Xi alcanzaron un arreglo económico que incluía compromisos chinos sobre tierras raras, compras agrícolas, semiconductores y reducción de represalias.

Como parte de ese acuerdo, China se comprometió a suspender aranceles sobre una amplia lista de productos agrícolas estadounidenses hasta el 31 de diciembre de 2026, además de mantener un proceso de exclusiones arancelarias para importaciones de Estados Unidos hasta el 10 de noviembre de 2026.

Trump llega a China.
Trump llega a China. Eric and Lara Trump, followed by Elon Musk, Secretary of State Marco Rubio, Defense Secretary Pete Hegseth, U.S. Trade Representative Jamieson Greer and NVIDIA CEO Jensen Huang, walk from Air Force One after arriving with President Donald Trump, Wednesday, May 13, 2026, at Beijing Capital International Airport in Beijing. (AP Photo/Mark Schiefelbein) (Mark Schiefelbein/AP)

El punto cambió en febrero de 2026, cuando la Casa Blanca ordenó terminar la aplicación de aranceles adicionales impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, conocida como IEEPA, incluidos los vinculados con la cadena de suministro del fentanilo y los aranceles recíprocos.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos informó que esos cobros dejaron de aplicarse a mercancías ingresadas para consumo desde las 00:00 horas del 24 de febrero de 2026.

Esto no eliminó toda la presión arancelaria sobre China, la propia autoridad aduanera precisó que la medida solo afectó los aranceles bajo IEEPA y no otros gravámenes, como los impuestos bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 o la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.

Además, Trump impuso un recargo temporal de 10% a artículos importados a Estados Unidos, con duración de 150 días a partir del 24 de febrero de 2026 y con excepciones para ciertos bienes como minerales críticos, productos farmacéuticos, algunos electrónicos, vehículos y mercancías sujetas a medidas de la Sección 232.

Luego, el 7 de mayo que una corte federal declaró ilegales esos aranceles globales de 10% para los demandantes del caso, aunque el alcance general de la decisión podría depender de nuevas impugnaciones y apelaciones.

En la práctica, los aranceles funcionan por capas, un producto chino puede quedar sujeto a la tarifa normal aplicable según su clasificación aduanera, a medidas adicionales bajo Sección 301 si pertenece a categorías sancionadas y, según el caso, a otros gravámenes sectoriales.

Por eso, aunque algunos cobros de emergencia dejaron de aplicarse, el comercio bilateral sigue condicionado por reglas cambiantes y por la posibilidad de nuevas investigaciones comerciales.

Para Washington, los aranceles siguen siendo una herramienta de presión para exigir reciprocidad, proteger manufactura nacional y obtener compromisos sobre fentanilo, tierras raras y acceso al mercado chino.

Para Beijing, el problema es que esas medidas encarecen sus exportaciones, generan incertidumbre para empresas y mantienen la relación comercial bajo amenaza política permanente.

Taiwán y chips

El tercer tema es Taiwán, la línea roja más sensible para Beijing. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China reitera que la cuestión taiwanesa está en el centro de sus intereses fundamentales y que es la primera línea roja en la relación con Estados Unidos.

La relación diplomática entre Washington y Beijing quedó normalizada en 1979, pero las ventas de armas estadounidenses a Taiwán siguieron como un punto de disputa.

El Departamento de Estado, en sus documentos históricos, ubica ese tema como uno de los asuntos que más tensaron la relación desde el Comunicado de 1982.

Trump llega a China.
Trump llega a China. El presidente Donald Trump camina con el vicepresidente chino Han Zheng durante la ceremonia de bienvenida el miércoles 13 de mayo de 2026, en el Aeropuerto Internacional Pekín Capital. (Foto AP/Mark Schiefelbein) (Mark Schiefelbein/AP)

La postura de China es exigir que Estados Unidos respete el principio de “una sola China” y deje de enviar señales políticas o militares que Beijing interprete como respaldo a la independencia taiwanesa.

En contraste, la postura estadounidense mantiene una política de “una sola China”, pero también una relación no oficial con Taiwán y apoyo defensivo bajo su marco legal interno.

El cuarto punto de fricción entre ambas naciones es la tecnología, especialmente chips e inteligencia artificial.

La Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio de Estados Unidos informó que revisará caso por caso licencias de exportación para semiconductores como Nvidia H200, AMD MI325X y productos similares hacia China, siempre que se cumplan requisitos de seguridad.

Para Washington, el desafío es permitir operaciones comerciales sin facilitar capacidades que considere sensibles para seguridad nacional.

Para Beijing, el problema es que las restricciones tecnológicas frenan su acceso a herramientas clave para competir en inteligencia artificial y manufactura avanzada.

Irán y seguridad global

El quinto tema y quizá el más espinoso y explosivo es Irán, la guerra en Irán forma parte del contexto de la visita y Washington busca que China use su influencia para reducir tensiones, especialmente por el impacto energético y económico del conflicto.

La postura de Estados Unidos es presionar para que Beijing tenga un papel más activo frente a Teherán; la de China es mantener una posición de estabilidad y evitar alinearse plenamente con Washington, en especial cuando sus intereses energéticos y diplomáticos están en juego.

El tema también se cruza con seguridad estratégica, AP reportó que Trump planea plantear una posible conversación sobre control nuclear entre Estados Unidos, China y Rusia.

Para Beijing, cualquier discusión de ese tipo suele estar condicionada por la diferencia entre los arsenales nucleares de las potencias.

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