El peso mexicano enfrenta una jornada de alta sensibilidad, en medio de un escenario internacional presionado por el repunte de los bonos estadounidenses de largo plazo y por la expectativa de nuevas señales sobre el rumbo de la política monetaria en Estados Unidos.
De acuerdo con el análisis de Felipe Mendoza, analista de Mercados de EBC Financial Group, la moneda mexicana se mueve alrededor de la zona de los 17.40 pesos por dólar, mientras los inversionistas siguen de cerca dos referencias de peso para los mercados: la publicación de resultados de Nvidia y la difusión de las minutas del FOMC correspondientes a la reunión de abril de la Reserva Federal.
La tensión internacional se combina con un calendario cargado para México. Acorde al Banco de México, este jueves se publicarán las minutas de Banxico, mientras que hacia el cierre de semana se esperan cifras relevantes como ventas minoristas, PIB de México, inflación quincenal y actividad económica. En ese contexto, los operadores mantienen una postura defensiva antes de conocer datos que podrían ajustar las expectativas sobre crecimiento, inflación y tasas.
México muestra señales mixtas antes de los datos clave
En el frente interno, el panorama combina elementos de resiliencia con focos de debilidad. Acorde al INEGI, el Indicador Oportuno de la Actividad Económica estimó para abril de 2026 un avance anual de 0.3% en el IGAE, una señal de crecimiento moderado que sostiene el pulso económico en el corto plazo.
A ello se suma el avance del plan de inversión de General Motors en México, valuado en 1,000 millones de dólares para 2026 y 2027, así como la intención de ensamblar en el país modelos como Chevrolet Groove y Aveo. Este movimiento refuerza la lectura de que el nearshoring y la integración manufacturera con Estados Unidos siguen siendo pilares relevantes para la economía mexicana.
También en el terreno comercial, asociaciones automotrices de Estados Unidos han defendido la continuidad del T-MEC, al considerarlo clave para la producción regional y la competitividad de la industria norteamericana. Esa discusión cobra fuerza en un momento en el que la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá vuelve a colocarse en el centro de la agenda económica.
El peso podría resistir, pero sin margen para un rally amplio
Pese a esos soportes, el entorno no luce completamente despejado. El IMEF ha advertido que México enfrenta retos de crecimiento, productividad e inversión, además de riesgos derivados de la inflación y de la relación comercial con Estados Unidos. Esa combinación limita la posibilidad de una apreciación agresiva del peso mexicano, aun cuando los flujos comerciales y de inversión actúen como amortiguadores frente al fortalecimiento del dólar.
Desde la lectura de Felipe Mendoza, el escenario base apunta a una fase de consolidación. Si las minutas de la Fed exhiben un tono especialmente restrictivo, el dólar podría ganar tracción y empujar al par por encima de 17.40 pesos, con una zona de referencia cercana a 17.52. En contraste, si el mensaje resulta menos severo, el diferencial de tasas local podría mantener el movimiento lateral de la divisa, con un piso técnico estimado alrededor de 17.32 pesos por dólar.
